Viviana - Una segunda oportunidad- © María Border


Viviana
Una segunda oportunidad
  
 ©María Border

DNDA Nº 5038373
©Todos los derechos reservados.




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A quienes siempre creen que se puede.  

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CAPÍTULO 1

Desilusión


—Me encantó la obra, realmente Alcón está estupendo en su papel.
—Siempre me emociona con su voz súper potente, ideal para teatro. Hasta cuando susurra lo escuchás a la perfección.
—A mi me mata Bebán, qué quieren que les diga, el tipo sigue siendo tan fachero como a los 30 años, yo lo miro y me siento de veinte.  Tengo las reservas desde hace días, pero no quería adelantarles nada porque preferí sorprenderlas.
Las tres amigas caminaban por la calle, luego de disfrutar una obra de teatro.  Tenían por costumbre, reunirse el primer jueves del mes.  El plan era siempre más o menos parecido.  Teatro o cine y finalmente cena para comentar y chusmear.  Una salida de mujeres, que se conocían desde que sus hijos fueran compañeros de colegio y en la que jamás incorporaban a sus esposos.
—Vivi, ¿dónde querés cenar hoy? ¿Qué restaurante querés que analicemos?—preguntaba Marisa.
Cuando los tres hijos de Viviana crecieron, ella encontró en la cocina una manera de pasar su tiempo, que le agradaba mucho.  Al principio solo era cocinar para las reuniones que se hacían en su casa, pero los comensales del momento comenzaron a alabarla y solicitar de sus servicios cuando realizaban alguna reunión.  Sin darse cuenta lo había convertido en un oficio, y a la fecha, solía tener no menos de un evento por semana, donde se ocupada del catering.  Aunque esos jueves en la noche eran sagrados; utilizaba la salida con amigas para conocer nuevas cocinas.
—Acá cerca está Monet.  No fuimos nunca, podríamos probarlo.  Es comida francesa...  Lo siento Nora sé que te encanta la italiana.  Para la próxima inspeccionamos sobre eso, te lo prometo—se disculpaba Viviana.
Se sentaron en una mesa junto a la ventana.  El lugar era encantador y la carta prometía una gran cena.   Las amigas debatían sobre la presentación del menú.
—Vivi, vos tendrías que tener tu propio restaurante. 
Nora estaba convencida que su amiga era una magnífica cocinera.  Un restaurante dirigido por ella, sería furor en Buenos Aires.  Viviana era detallista, meticulosa y su gusto era superior al de muchos.
—En realidad Norita, yo quiero disfrutar de la cocina.  En un restaurante serían muchas las cosas que me complicarían la vida y no sé si lo disfrutaría tanto como disfruto de los caterings, donde puedo manejar mis tiempos.  Además soy abuela, el negocio me obligaría demasiado y no quiero perderme ni un segundo de mi nieta.
Marisa no seguía la conversación que mantenían  sus amigas.  Estaba descolocada mirando hacia la calle.
Viviana lo notó y observó ella también.  Por la vereda de frente, su esposo salía de otro restaurante, llevando del hombro a una mujer rubia, visiblemente mas joven. 
Absorta, imposibilitada de dar crédito a lo que veía, y antes  de que su mente pudiera elaborar cualquier pensamiento, vio a Mariano besarla en plena boca.
Nora y Marisa quedaron sin palabras.  Mariano y Viviana eran una pareja más de esas en las que todo a su alrededor suele ser correcto.  Casados desde la juventud, tres hijos grandes profesionales y en pareja, la más chica de ellos acababa de convertirlos en abuelos.
Viviana se levantó de su silla antes de que sus amigas pudieran atajarla.  Cruzó la calle como autómata.  El auto que en ese momento pasaba, clavó sus frenos para no tocarla, lo que provocó que Mariano y su acompañante la vieran.
La cara de él cambió en un segundo.  Dolor, temor, enojo, culpa; mientras escuchaba el reclamo de su esposa:
—No entiendo Mariano —sólo eso pudo decir ella, parada frente a ambos.
—Vivi, esperá.  Te explico, yo… —Mariano no encontraba palabras.
—Te vimos desde la ventana, estamos en ese restaurante —Viviana alterada, miraba a su marido y al instante a la mujer que lo acompañaba, para volver a mirar a su marido.  Inmersa en dolor, enojo, dudas, vergüenza.
Él, descolocado, en tanto su acompañante solo observaba el piso.  Mariano hizo señas a un taxi, e introdujo a la joven en el mismo, mientras su mujer lo seguía mirando incrédula, con los ojos húmedos.  La tomó por el brazo y la condujo a su auto.
No escuchó una sola palabra de lo que él le decía durante el trayecto a la casa.  No podía entender nada.  Solo ese beso le pasaba por la mente una y otra vez, como película repetida, grabada en su retina.  Mariano besando a otra mujer.  Mariano con otra mujer.
Recién al cerrar la puerta de su casa pudo recordar:
—Dejé mi cartera y el auto en el centro.
—No te preocupes, después vemos cómo los vamos a buscar.  Vivi, lo que viste es un error, te juro que no es más que una boludez del momento…
— ¿Qué es una boludez del momento Mariano? —dijo recobrando el aire que le faltaba desde que los vio, y continuó—: explicame, no entiendo. Estabas con una chica, te besaste con ella. ¿Eso es una boludez del momento? 
—Sí Vivi, yo te amo, te juro que no es nada.  Me buscó… me tenté…
—¡Ah! Eso es una boludez del momento; gracias por aclarármelo.  Una tentación que puede con un matrimonio es una boludez del momento…
—¡NO!, no va a poder con nuestro matrimonio —dijo tomándola de las manos—, te aseguro que fue solo ésta vez, y que ya estoy arrepentido.  Mi vida te lo juro.
Se sentía desbastada.  Cada palabra de él la aplastaba más.  No resistía su cercanía ni el contacto con sus manos.  Llevaban… tanto tiempo juntos.  Jamás se le hubiera ocurrido que eso podría pasarle a ellos.  Era cierto que, desde que los chicos habían crecido, se notaba en la casa la falta de adrenalina diaria.  Día tras día, rutina tras rutina, solo gratamente alterada por la nena de Soledad.  Los catering la habían salvado de la monotonía. Pero ella quería a Mariano, creía que lo que les ocurría le sucedía a todas las parejas. Nunca pensó en otro hombre, de la misma manera que suponía que él, no miraría a otra mujer. 
Ya no había un montón de jóvenes estudiando o escuchando música a cualquier hora, obligándola a estar siempre atenta, dispuesta a mimarlos y cuidarlos.  La casa se había tornado grande para los dos solos y por esa razón aceptaron la oferta que les hicieran para venderla. 
—Mariano, tal vez existan miles de explicaciones para lo que pasó recién.  Pero no me interesa conocerlas.  Para mí, entre nosotros no había dudas ni desconfianzas.  Ahora, de golpe, todo cambió —sentía el cambio en la sangre, en la piel.  Su esposo le parecía ajeno—. No puedo seguir hablando, te pido que te vayas al cuarto de Lucas.
—No Vivi, no me mandes a otro cuarto, tenemos que estar juntos —rogaba, comprendiendo claramente, que su desliz, lo abofeteaba mucho más fuerte de lo que creyó pudiera hacerlo—. Si no querés seguir hablando ésta noche, lo entiendo, pero quedémonos juntos. En la mañana las cosas se van a ver de manera diferente.
Podía escuchar las palabras de él,  podía entender cada vocablo.  Lo que le era imposible, era respirar el mismo aire.  En una noche, toda su vida cambiaba.  Mariano ya no era atractivo, era imposible encontrar la admiración que siempre sintió por él, la confianza que convertían sus dichos en certeros.
—Te vas al cuarto de Lucas o me voy al de Soledad. No puedo estar en el mismo cuarto que vos —Viviana era implacable.
—No seas infantil.   Terminala —las que oía, no eran palabras de su mujer.  Jamás ella le había hablado en ese tono.  Estaba llevando su enojo hacia caminos sin retorno, debía volverla a la realidad, a la lógica—: No es tan tremendo, te digo que no pasó nada más allá de lo que viste, una tonta cena y un beso.  Sos mi esposa y lo vamos a superar juntos.
No conocía a Viviana en un rol tan duro.  Él había cometido un error y lo asumía, pero ella pretendería tirar por la borda 30 años de matrimonio y una familia conformada, por un beso con una rubia tonta, que solo había activado sus instintos masculinos por una noche.  Instintos que últimamente creía perdidos.  Instintos que, junto a Viviana no se despertaban como antes.  La quería, no había dudas, pero necesitaba sentirse atractivo, recuperar el placer de saberse deseado por una mujer.  Viviana era la seguridad, la tranquilidad del amor, la familia y el recorrido juntos.  Con ella, todo estaba en su justo lugar.  Pero su instinto de macho, su calidad de amante, temblequeaban desde hacía tiempo, entre la duda de si podía seguir entregando el mismo placer que antes o simplemente cumplía con una necesidad fisiológica.  No le había resultado fácil tomar la decisión de aceptar tirar esa cana al aire.  No solo por el riesgo que eso suponía, sino por el gran temor a no ser lo suficientemente viril ante una mujer joven.  Esa duda, principalmente, fue la que lo arrastró a poner todo en riesgo.
—Mariano, voy a ser mas clara, ni siquiera quiero que pasemos otra noche bajo el mismo techo.
—¿Pero qué te pasa? ¿Estás loca? ¿Pensás terminar con todo, por semejante pelotudez?  Te estoy diciendo que no fue nada.  Todos los tipos tienen una amante a ésta edad.  Yo no la tengo, yo solo me calenté con una pendeja ésta noche.
—Me voy al cuarto de Sole, espero que te lleves tus cosas en la mañana. Venderemos la casa y nos dividiremos el dinero.  Quiero irme a vivir sola.  Nuestro matrimonio terminó —se escuchó diciendo.
Mariano pasó gran parte de la noche intentando hablar con ella, pero Viviana cerró la puerta del cuarto de su hija con llave, antes de introducirse en la bañera y llorar por largo rato.  El amanecer la encontró sentada en la cama, todavía con el pelo húmedo, envuelta en un toallón, mirando cada centímetro del cuarto, como si lo viera por primera vez.
Entró a la habitación matrimonial y vio a quien había sido el amor de su vida, dormido sobre la cama.  El cenicero en la mesa de noche, delataba la cantidad de cigarrillos que había consumido, cuando Mariano solo fumaba uno de vez en cuando.  Eligió ropa de su vestidor y antes de salir de la casa llamó a Nora:
—Norita, ¿Quién tiene mi cartera? 
—Vivi, querida. ¿Cómo estás?, la tengo yo.
—¿Puedo pasar por tu casa a buscarla?, tengo que ir a recuperar mi auto.
—Te paso a buscar y te llevo al centro.
—No, quiero salir de acá cuanto antes.  Voy para tu casa.
Las amigas se abrazaron y Viviana se permitió seguir llorando en el hombro de Nora.
—No lo puedo creer querida, jamás me hubiera imaginado a Mariano en tal situación.  Pero ¿estás segura de querer separarte? …  Los tipos suelen mandarse éstas cagadas…
—No sé si los tipos suelen mandarse éstas cagadas o no.  Yo sé que no puedo vivir más junto a Mariano, sin sacarme de la cabeza la escena de ayer.  ¿Cómo podría mirarlo otra vez y creerle? ¿Cómo hago para volver a sentir junto a él?, tal vez si no lo hubiera visto,… si me lo hubieran contado….
—Te entiendo.  Pero la realidad es que cuando llegan a ésta edad, tienen miedo a no ser más atractivos… no sé… miedo a ser débiles.  Como en la selva, el león viejo que no quiere perder su lugar de rey.
—Yo no soy una leona.  Yo soy su compañera, la mujer con la que formó una familia.  Jamás miré a ningún otro, ni joven ni viejo.  Su lugar o sus atributos, no corrían riesgos.  Me había acomodado a esta nueva vida, sin emociones, sin pasiones desbocadas, pero tranquila.  Suponía que era la edad, el tiempo…  Estaba cómoda…
Nora la escuchaba en silencio.  El desliz de Mariano había abierto la caja de Pandora.  Ahora era imposible volver a guardar allí, todo lo que se había revelado.


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CAPÍTULO 2

Desarmar una familia



—Mamá por favor, no podés tomar una decisión de manera tan apresurada —decía Santiago.
La familia, reunida, se enteraba de la noticia de la separación.  Santiago era el hijo mayor, neurocirujano, altivo, seguro de sí mismo.  Entendía a su padre cuando le decía que la chica solo fue un desliz del momento, que lo había hecho sentir joven otra vez y se dejó tentar sin pensar.
—Papá está arrepentido, te pidió perdón. ¡Son gente grande, deberías comprenderlo! —insistía.
—Santiago —dijo Viviana con la mayor tranquilidad que le fue posible—, voy a pedirte que me dejes decidir a mí, lo que puedo comprender o no.  Lo que comprendo es que, si te hago caso, lo voy a destruir a él y a mí. ¿Es lo que querés? 
—Ah mamá, no podés ser tan trágica al pedo.  Por favor. —Santiago consideraba que su madre estaba ofendida y llevaba su enojo a límites complicados.  Entendía que estuviera dolida, pero de ahí a tomar la decisión de separarse…  Era una escena demasiado teatral.
—Dejala tranquila —Soledad quería mucho a su padre, él era su héroe; pero comprendía lo que su madre sentía y la apoyaba con todo el dolor de su alma.   Había sido madre hacía tan solo tres meses, todavía estaba sufriendo la revolución de sentimientos a los que la sometían sus hormonas.  Pero podía entender perfectamente lo que su madre planteaba.  Si no podía vivir más al lado de su padre, no sería ella quien la cuestionara.
—Sole, todavía no podés pensar con claridad.  Esto es una tontería.  El viejo está arrepentido y no va a volver a meter la gamba.  Y vos vieja, aflojá, ya el tipo entendió, déjate de joder. —Le resultaba increíble tener que ocupar el lugar de adulto ante su madre.  Pero era absolutamente necesario que alguien lo hiciera.  Estaban convirtiendo en un drama, algo que no contenía suficiente sustento como para generarlo.
—Creo que esto tienen que arreglarlo entre ellos —dijo Lucas a su hermano mayor, hablando por primera vez desde que hubo recibido la noticia.  Y luego dirigiéndose a sus padres, agregó—: Mirá viejo, te mandaste una cagada, y de verdad te creo cuando decís que no volverá a pasar.  Creo que la vieja lo entiende igual… sin embargo, parece que fue suficiente para que ella no quiera seguir.
Lucas siempre había sido el compañero galante de su madre.  Así como Mariano jamás fue de adularla, Lucas siempre notaba cualquier cambio en el aspecto de su madre.  Un corte de pelo, ropa nueva o incluso un perfume, eran suficientes motivos para que él la halagara. 
—Por lo visto son mayoría en mi contra —Mariano sentía como toda su vida se le escapaba de las manos por una tonta y ridícula noche.  Exponiendo allí su vergüenza, sus ruegos y su culpa, ante su mujer y sus hijos.
—No pienso poner a debate nada.  No quiero a nadie a favor o en contra de nadie.  Nos reunimos con ustedes, para decirles que su padre y yo  nos vamos a separar —su decisión no estaba sometida a debate.
Soledad se llevó a Mariano hacia la cocina:
—Mirá papá, no estamos en tu contra, la vieja está muy enojada.  Esto no se soluciona con que nosotros estemos de un lado o de otro.  A mamá vas a tener que volver a ganártela.  Ella no se esperaba esto, tenés que entenderla.  La casa ya esta vendida.  Múdense por separado y volvé a hacerle el novio.  Te aseguro que te vamos a dar una mano importante.  Nosotros también los queremos juntos…  son nuestros viejos.  Pero no creo que mamá acepte otra cosa ahora.
Se agarraba de cualquier idea que le permitiera mantener a sus padres unidos.  Tal vez llevara tiempo, pero una pareja de tantos años, que jamás dio muestras de nubarrones oscuros, no se terminaría por un simple affaire.
—Me desconcierta Sole.  Camino a casa… la otra noche… me imaginaba que rompería toda la vajilla apuntando a mi cabeza.  No sé, que me putearía, me tendría en capilla un tiempo…  Jamás pensé que mamá quisiera separarse.  Ni por ésta, ni por ninguna otra razón.
—Lo sé papi. —se le llenaba el corazón de pena, viendo lo pequeño y perdido que se encontraba su padre.
—Sé que la herí.  No quería que se sintiera herida, quería…
—¿Qué querías papi?
—Quería saber si seguía siendo un hombre.  Necesitaba…  No son cosas para hablar con vos Sole.
—Te haría bien hablarlo con alguno de los varones, o con un amigo.  Papi, tenés que poner en palabras lo que sentís, tenés que estar seguro de todo, antes de volver a intentar que mami regrese.
—No sé vivir sin ella Sole.  No sé ni dónde encontrar mis medias sin ella.
—Ustedes dos, llevan mucho tiempo juntos.  Se casaron muy jovencitos, crecieron a la par.  A lo mejor, es tiempo de que se vuelvan a conocer, a enamorar.  Creo que primero es necesario que cada uno piense qué quiere, qué necesita.  Si después de eso, querés reconquistarla, te vamos a ayudar.  Para nosotros verlos juntos y bien, es muy importante.
—Está dura como una roca—decía Santiago, entrando a la cocina interrumpiéndolos.
—Está dolida Santi—aclaraba Soledad.
—¿Me podés explicar cómo mierda se te ocurrió?—Santiago increpaba a su padre.
Mariano no tenía respuestas para su hijo, apenas un leve esbozo para sí mismo—:  Mamá va a necesitarlos.  No está acostumbrada a manejarse sola.
—Ella se pone en ese lugar.  Puede volver a tener tu compañía y protección con solo decirlo.  Si se la ponemos fácil, se va a mantener en su pose.
—¿Vos crees que mamá está jugando?  Pedazo de idiota.  Mamá está rota.  Tenemos que juntar los pedacitos, no patearlos lejos.
—Nena, vos ocupate de tu marido y tu hija, de mamá nos ocuparemos Lucas y yo.  Tiene que entender que un error lo comete cualquiera.  Es la primera vez que papá se manda un moco y ella lo catapulta sin pensarlo siquiera.
—No fue un moco, doctorzucho, fue la gripe aviar la que se mandó. 
En medio de su discusión, no consideraron que Mariano estaba presente y entendía perfectamente lo que su impulso había provocado no solo en su mujer, no solo en la figura de familia que tenían todos, sino en el interior de cada uno de sus hijos. —Vamos con mamá y Lucas.  Nos reunimos para ponerlos al tanto.  No peleen entre ustedes o el daño será mayor.
En el living, Lucas trataba de acariciar a su madre.  Viviana no quería el consuelo de ninguno de sus hijos.  No quería el lugar de víctima para ella, ni de victimario para Mariano.
—Creo que no me expresé bien, les pido disculpas—dijo dirigiéndose a todos—. Es cierto que… lo ocurrido la otra noche, fue el detonante.  Pero tal vez era necesario.
—¿Qué decís mamá?  ¿A qué te referís conque era necesario?
—Papá recurrió a esa cita, porque ya no se sentía deseado.  Yo me acomodé en la tranquilidad de mis recetas. —giró para mirar a su marido a los ojos—Mariano, no te sientas culpable.  Creo que no hay culpas.  Yo también quiero vivir, yo también quiero sentirme querida.
—Viviana yo te quiero.
—Es mejor que los dejemos solos —propuso Soledad a sus hermanos y los tres dejaron a sus padres, hablar tranquilos.
—Yo también te quiero Mariano.  Pero quererte no me estaba haciendo feliz últimamente.  No me di cuenta hasta la otra noche.  Seguramente lo que te pasa, me pasa, solo que yo me oculté en mi cocina y vos en otra mujer.
—Vivi…
—Démonos tiempo.  Ahora no puedo pensar siquiera en compartir con vos nada.  Me duele haberte visto con ella…  A vos debió dolerte ver que me alejaba.
—Viviana, nosotros siempre estuvimos juntos.  Siempre nos quisimos.  Debe ser que los chicos ya no están en casa.  Uno se la pasa pidiendo un poco de privacia cuando son chiquitos, y ahora que tenemos toda la casa para nosotros solos… supongo que no supimos qué hacer con tanta libertad…
—Nos fuimos alejando Mariano.  Sin querer, sin darnos cuenta.  Cometimos errores porque a lo mejor, nos daba miedo enfrentar la realidad.  

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CAPÍTULO 3

Reconstruyéndose



  Viviana observaba su nuevo departamento.  A medida que colocaba cada cosa en su lugar, las lágrimas le recorrían el alma.  Había decidido no llevarse mucho de su antiguo hogar a su nueva casa.
Su hogar.  El hogar que construyó con Mariano, el que ella creía una fortaleza, había sido atacado a cañonazos en una sola noche.  ¿Fue una sola noche?  Se sentía una tonta, pero le creía a Mariano cuando le juraba que solo había sido una noche.  Una sola noche, pero suficiente para ella.  No estaba arrepentida y sabía que la fortaleza no se cayó a pedazos en una noche. 
El tiempo se había robado de su matrimonio, la  pasión para depositar la costumbre.  Mientras los hijos vivían con ellos, el tumulto y bochinche diario, ocultaron la realidad.   Cuando Soledad dejó la casa para casarse,  el velo comenzó a correrse y ocupó su tiempo en asumir más responsabilidades con el trabajo.  Lo que en un principio había sido preparar la mesa dulce para reuniones de amigos, se transformó en cenas completas.  Los años también, creía ella, se habían llevado la emoción entre ambos; ahora todo se resumía a algún encuentro esporádico, que le parecía, los dos agradecían después del cansancio del día.  De cualquier manera, Viviana sentía que así debían ser las cosas  y hubieran seguido de igual manera de no ser por la casualidad que los enfrentó aquella noche cara a cara con la realidad.  Su marido no estaba conforme con la vida que llevaban, de lo contrario no lo hubiera seducido esa mujer, y ella…  ella jamás hubiera tomado la decisión de separarse si no le hubieran enrostrado la realidad tan claramente.
«¿Lo quiero?», pensó sentándose en el piso y dejando de acomodar lo que retiraba de las cajas de la mudanza.
 Si, lo quería, sabía que a pesar de lo ocurrido y de los años, Mariano era el hombre que ella quería aún hoy que la angustia y la decepción la encontraban sola en medio del desorden.  El desorden del departamento, pero también de su mente y su corazón.
Jamás pensó que tendría que volver a empezar.  De la casa de sus padres había ido directo a vivir con Mariano, acompañada de un embarazo de tres meses en su vientre.  Juntos crecieron e hicieron todo. Armaron aquella familia que se reía constantemente y en la que Viviana se sentía tan protegida y amparada.   Pero ya no estaba segura si esa protección y amparo eran suficientes para ella.  En una noche todo lo construido en casi treinta años desaparecía sin que terminara de creerlo.  No, no fue en solo una noche.
Mariano ya no era su marido, desde aquel jueves a la fecha, tanto él como los hijos, intentaron hacerla cambiar de opinión.  Al firmar la venta de la casa y repartir el dinero, se sintió sola y vacía. 
Cuando Mariano le entregó su parte, le dijo:
“—Vivi, voy a estar siempre.  Te amo.  Dame la oportunidad de convencerte de mi arrepentimiento.  Quiero que volvamos a estar juntos.
—No sé qué va a pasar mañana, todavía no entiendo bien dónde estoy parada hoy.  Yo también te quiero, no lo niego, pero… no puedo.  Necesito reordenarme, necesito olvidar esa noche, entender qué quiero hacer con mi vida”.
Se encontraba sumida en sus pensamientos, preguntándose cuánto de culpa tenía Mariano en la separación y cuánto ella, cuando la voz de Lucas la sobresaltó:
—Ya conecté el equipo, mañana traigo las cosas para arreglar una pérdida en el desagüe de la cocina. ¿Te habías dado cuenta? 
Lucas la observaba.  Jamás le haría a Laura, lo que su padre le había hecho a ella.  Antes de aceptar otra mujer, habría de ser más hombre y enfrentar a su esposa.  La traición no era una acción permitida para él.  Su padre había traicionado a aquella mujer que sentada en el piso, parecía muy vulnerable.
—Mami, ¿me oíste? 
—Una pérdida en la cocina. Sí la vi; me la arreglás mañana —Vivi contestó gracias a la habilidad de años de madre, donde se aprende a tener una oreja para los hijos y otra para los propios pensamientos.
—Me voy ¿vas a estar bien sola? ¿Vas a poder arreglarte?  Igual mañana viene Sole a traerte las cosas que dejaste en su casa.  Mami, me tenés preocupado.
—Tranquilo cielo —dijo levantándose, y retomando el lugar de madre—, no pretendas que ya sea un cascabel.  Dame tiempo, estoy bien.  Estoy donde dije que quiero estar.  Ya me voy a ir acomodando.   Andá a tu casa con Laura, yo me voy a dar un baño y cenar.  Estoy cansada con la mudanza.  Lo que no acomode hoy, bien puedo acomodarlo mañana.

Si bien estaba cansada, el baño la energizó y la nueva soledad en la que se encontraba, la hizo cambiar de idea. Prefirió vestirse y salir a cenar al restaurante de la calle próxima.  Lo hizo con calma, dándose tiempo.  No estaba segura si eso le otorgaba una excusa para demorarse y retrasar lo que la esperaba al regresar.  Una casa sin nadie más que ella y sus pensamientos.  Su propia elección, su propia condena.
Recién separada, se había instalado en la casa de su hija.  Soledad estaba contenta de tenerla cerca y que la ayudara en el cuidado de su beba.  Podía disponer de más tiempo para sí y la comida de su madre siempre era bien recibida por ella y ni que hablar por su marido.  Viviana era una mujer muy ubicada. Supo ocupar su lugar de huésped, abuela, madre y sobretodo suegra en casa de su hija. 
Cenó sola, por primera vez en muchos años.  Cuando Mariano se demoraba o cenaba fuera de casa, lo esperaba para comer juntos, o se acostaba con tan solo un café.  Caminó despacio hasta el departamento, se introdujo en el ascensor y al llegar a su  piso escuchó la voz de un hombre:
—No cierre por favor.
Detuvo las puertas para que él pudiera subir.  Era alto, muy bien vestido, canoso, con perfume agradable.
Pasó la noche, mejor de lo que esperaba.  El cansancio no la dejó sentirse tan sola y se durmió rápidamente.  En la mañana su departamento parecía más bonito que la noche anterior. Se encontraba en pleno desayuno cuando Lucas llegó para solucionar el inconveniente de la pérdida, antes de ir a tribunales y comenzar su día de trabajo.  En un instante la pérdida estaba arreglada y su hijo continuaba con su vida, mientras ella tenía que elaborar qué haría con la suya.
No había tomado compromisos laborales de caterings esa semana, teniendo en cuenta la mudanza.  Entre Sole, Lucas y ella habían hecho tan buen trabajo que ahora el tiempo le sobraba y decidió salir por provisiones para pasar el resto del día elaborando alguna nueva receta para ofrecer a su exigente cartera de clientes.  Se mantendría ocupada en ello, alejaría por un momento las dudas, la soledad, la incertidumbre.
Alguien había subido al ascensor y pidió la espere para bajar también.
—Buen día, parece que tenemos horarios similares.  ¿Es la nueva vecina verdad?
El hombre con el que se topara la noche anterior, otra vez estaba en el ascensor, ahora con traje y recién afeitado.
—Buen día. Sí, soy la nueva vecina —respondió sin intenciones de ser amigable.
—Nuestro piso no es muy movido, en el otro departamento hay una pareja de recién casados que trabajan todo el día.  Si necesita algo estoy en el departamento B.  Soy Pablo. —Él, era amigable. 
—Gracias yo estoy en el C, Viviana—se presentó entendiendo que su vecino, no tenía responsabilidad por el humor suyo esa mañana.

Si quieren conocer a Pablo, contáctenme en el facebook.  ;)

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CAPÍTULO 4

Aceptar la libertad



Le resultó más fácil de lo que pensaba, acoplarse a su nueva vida.  Estar sola no era tan difícil.  Los chicos la visitaban seguido.  Todos los domingos se reunían a almorzar, ya fuera en la casa del country de Santiago, en algún restaurante, o en su nuevo departamento.  Más de una vez coincidían con Mariano.  Encontrarse con él, era raro.  La situación se tornaba extraña.  El padre de sus hijos, las rodillas donde solía sentarse, el hombro donde recostaba sus penas, ahora no le pertenecían.  En la mirada de él siempre encontraba una promesa, un ruego.  Lo extrañaba, y a pesar de eso, no quería volver a su lado.  El diálogo era adulto.  Tenían tres hijos en común y una nieta.
En el cumpleaños de Lucas, quedaron solos en el jardín:
—Vivi, me encantaría juntarnos a comer los dos solos… para poder hablar un poco.
—¿Te parece almorzar el martes? Tengo que ir para Recoleta y podemos comer cerca del sanatorio.

Estaba muy entusiasmado con que Viviana hubiera aceptado ese almuerzo.  Le había dado ya mucho tiempo. Siguió la sugerencia de Soledad y, con calma, intentaba reconquistar a su mujer. 
Atendió a los pacientes del día, no muy concentrado, su mente se encontraba pendiente del almuerzo.  Viviana llegó unos minutos mas tarde que él al restaurante.  Entró apurada.  Lucía espléndida. Desde la separación había bajado de peso y la ropa le sentaba de maravilla.  Se dejó tentar por el menú que ella propuso.  Hablaron de los hijos, la hermosa nieta y antes de pedir el postre, Mariano consideró que había llegado el momento de ir al grano.  Viviana parecía ese día bien predispuesta, tal vez el tiempo había mitigado la bronca y ella podía volver a recordar los momentos vividos juntos.
—Vivi, te extraño, vivo pensando cómo voy a hacer para que vuelvas conmigo, yo….
Lo interrumpió—: Sé que me extrañás, los chicos no hacen más que decírmelo.  No te echo la culpa Mariano, tal vez vos hiciste que todo fuera más claro… Lo concreto es que los dos empezamos muy jóvenes, nos queríamos, formamos una linda familia.   Pero aunque no hubieras tenido ese affaire, esto hubiera terminado igual.
—¿Qué decís?... ¿Estás tratando de decirme que ya no me querías? ¿Conociste a alguien?
—No conocí a nadie. Digo que estábamos muy cómodos juntos, pero ya no éramos una pareja.  Éramos los padres de, los amigos de, pero ya no una pareja.
—No es cierto. Éramos una pareja sumamente estable y feliz.  Estas confundiendo todo para castigarme y no te das cuenta del daño que te hacés y nos hacés a todos con tu postura.
—Una pareja estable y sumamente feliz no atraviesa este momento—. Decidió hablar sin reproches—: Mariano, vos te enfrascaste en tu consultorio y yo en mis recetas.  Ni nos dimos cuenta de cómo pasó, pero pasó. Probablemente hubiéramos llegado a viejos de la misma manera.  Pero diste un paso fuera de la línea y ahora puedo ver con claridad. —Hizo una pausa y prosiguió—:Estoy sola, y no noto la diferencia a cuando vivía con vos.  De verdad, solo que en lugar de preparar cosas para dos, lo hago para mí sola.  Y descubrí que me encuentro bien así.  Dispongo de mi tiempo, de mis ganas, no estoy obligada a nada que no quiera y por sobre todas las cosas no tengo miedo de sentirme humillada.
—Perdoname Vivi, de verdad no sé cómo pedirte perdón.  Pero los dos aprendimos. No volverá a pasar y nos debemos una nueva oportunidad.
—No quiero otra oportunidad—dijo casi en un susurro—.  Quítate la responsabilidad, somos culpables los dos.  Los dos nos llevamos a esto.  A lo mejor tu inconsciente hizo que se evidenciara.  Pero los dos somos responsables de no haber alimentado nuestra pareja.  Te quiero mucho, de verdad, y tengo muchas ganas de que dejes de reconquistarme y mires a tu alrededor.  No sabés vivir solo Mariano, necesitas alguien que te quiera bien y te cuide.
—¿Me estás entregando? ¿Me estas dejando libre? 
—Somos libres —recalcó—.  Siempre vamos a estar unidos, tenemos tres hijos, nietos, y un sinfín de recuerdos.  Tenemos que permitirnos ser libres.
—¿Conociste a alguien Vivi? 
—No, en la medida que lo preguntás.  Conocí gente en el edificio, en el trabajo, pero no conocí a ningún hombre, ni estoy saliendo con nadie.  ¡Por Dios Mariano, soy abuela!
—Una abuela muy joven y bonita.
—Por nosotros y por la familia que formamos, es necesario que aprendamos a relacionarnos desde éste nuevo lugar.  Tenemos que dejar de lado las decepciones, los rencores y respetarnos.
Aceptó el almuerzo con su ex marido, porque le urgía colocar un cierre, primero ante él y luego ante los chicos.  No se le cruzaba siquiera la idea de volver a formar pareja, pero Mariano tenía derecho a hacerlo, en un hombre las cosas son distintas y no era conveniente para él seguir atado a un pasado que no volvería a repetirse.

Llamó a sus hijos y los citó para cenar el viernes en la noche.  Les diría lo mismo que a Mariano, para que no queden dudas.
—Mamá yo no voy a poder soportar verlos con otras parejas —Soledad lloraba y le rogaba a su madre que pensara mejor las cosas.
—Yo sigo insistiendo en que estas haciendo un mundo de una tontería.  ¿Por qué no hacés terapia?  Te haría bien, te acomodaría las ideas.  Incluso pueden hacer terapia de pareja —Santiago continuaba con la misma posición, de cuando todo se desencadenó. 
Viviana, se puso seria, endureció su mirada y se dispuso a responder a sus hijos—: Santiago, ocúpate de acomodarle los sesos a tus pacientes, que de mis ideas me ocupo yo.  Ya son grandes, no sé si pueden entenderme, pero sí escucharme.  Tengo un inmenso cariño por su padre, pero ya no lo amo y no quiero vivir con alguien que no amo.  No tengo ninguna intención de estar con ningún otro hombre.  Quiero ser libre, responsable de mi vida, hacer lo que tenga ganas de hacer.  No quiero atar a su padre a ninguna ilusión.  Quiero que intente ser feliz, si consigue una mujer a quien amar, espero que ustedes lo respeten y acepten.  Se merece terminar su vida acompañado.  Yo no puedo ayudarlo.
—¿Se lo dijiste a papá? —Soledad protegía a su padre.
—Sí, antes que a ustedes.
—¿Lo tomó bien?
—No te puedo responder eso Lucas. Llamalo y averígualo vos.  No puedo ocultar mis sentimientos y no es justo que los engañe y me engañe intentado lo que de entrada, sé que no podré continuar.
—Mamá, ya no sos una pendeja, en un tiempo vas a sentirte sola sin un hombre al  lado.  Papá y vos llevan tiempo de conocerse.  Él va a terminar enganchándose con una mina y te vas a arrepentir.  Date más tiempo para reconsiderarlo.
¿Santiago veía el amor como una suma de conveniencias? ¿Cómo era ese hijo que ella misma crió?

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CAPÍTULO 5

Un amigo nuevo



  Pablo era viudo y vivía solo.  Había sido comandante de Aerolíneas y desde la muerte de su mujer decidió cambiar de vida.  Montó un restaurante con un amigo chef en Palermo, pero al poco tiempo el socio decidió irse a vivir a Madrid y se hizo cargo sólo, del mismo.  Hacía tiempo que vivía en su departamento y los días pasaban, entre el restaurante, amigos y algún que otro viaje esporádico que se regalaba para despuntar el vicio de años atrás.  Le encantaba viajar, conocía, gracias a su antigua profesión y a sus inquietudes, gran parte del mundo.
Jamás intentó volver a estar en pareja.  Todo se limitaba a encuentros casuales, que algunas veces generaban amigos, o que la vida le ponía ante sus ojos.
Planeaba ampliar sus ingresos abriendo una sucursal de su restaurante en Punta del Este.  Tenía conocidos allí y no dudaba que el éxito sería seguro.  Venía posponiendo ese viaje que decidiría el lugar exacto donde montarlo.  Todavía no tenía en claro porqué lo hacía, tal vez los 50 lo habían encontrado un poco menos movedizo.
—Buen día Viviana ¿Cómo estás? 
—Hola, bien ¿Vos?
Solían cruzar esos saludos a diario, dejándolo solo en eso.  No tenían idea el uno de la vida del otro.  Pablo observó que asiduamente recibía visitas, sobretodo de gente joven y amigas.  Era una mujer que se podía cruzar en el ascensor a cualquier hora del día, incluso de la noche.  Siempre arreglada, agradable.

—Viviana, saqué entradas para el jueves, vamos a ver El violinista en el tejado, elegí restaurante.
—Genial Nora, me fijo dónde vamos después.  Estoy con el auto en el taller, ¿me hacés de remise? 
—Dale, a las ocho estoy en la puerta de tu casa. Te aviso al celular cuando llego y bajás.
No habían dejado de reunirse los primeros jueves de cada mes.  Al principio de la separación, debieron sostener un poco el ánimo de Viviana, pero ahora ya la notaban mas tranquila.   La decisión de cerrar su historia con Mariano las había afectado a ellas también, sus maridos, si bien no eran amigos, se conocían y habían recorrido muchos años juntos.
—Hoy más que un remise soy un colectivo. —Nora había pasado a buscar a Marisa antes que a Viviana y las tres se encaminaban hacia el teatro.
—Gracias Nora.  No tenía ganas de sacar el auto para venir hasta el centro. Ya estoy vieja para pelearme con el tránsito.  Además hace días que le siento un ruidito, pero mi marido dice que son manías mías.
—El tacaño no quiere cambiarte el auto.  Ya tiene como seis años ¿Verdad Marisa?—preguntaba Nora.
—Siete.  Pero no sé si quiero que lo cambie.  Me acostumbré a él.  Quiero que lo lleve al taller.
—¿Por qué no lo llevás vos Marisa?
—Vivi, vos últimamente estás muy independiente.  Si lo llevo yo una vez, se acostumbra y deja de tomarlo como su responsabilidad.  Dejá que lo haga él.
—Ok, pero la que anda sin auto sos vos—dijo Viviana.
Disfrutaron de la obra y la puesta en escena les pareció muy original.  Viviana era la mas joven de las tres. Entraron al restaurante, no sin antes quejarse de haber ido al centro para regresar a Palermo a cenar.
—No pelees Nora, estamos cerca de casa y te queda de camino para llevar a Marisa a Belgrano.
Ordenaron, cenaron y comentaron de sus vidas, como en cada reunión.  Viviana se levantó en busca del toilette y en su camino divisó a Pablo sentado en una mesa comiendo con otro hombre.  También él la reconoció y se levantó para saludarla.
—Hola Viviana, qué casualidad —había caminado unos pasos para salirle al encuentro, lo que no hizo posible que le presentara a su acompañante.
—¡Hola!… Estoy cenando con amigas. ¿Cómo estás? 
—Espero las atendieran bien.  Es mi restaurante.
—¿Tuyo? No te puedo creer.   No sabía.  Nos encantó la comida, te felicito.  Voy camino al toilette. Te felicito, en serio, es muy lindo, se come bien.
Al salir del baño y dirigirse a su mesa, Viviana intercambió con Pablo una sonrisa de cortesía.
—Lo que son las casualidades, el tipo que saludé es mi vecino, y  el dueño del restaurante —comentó.
—Mirá lo que son las cosas Vivi —a Nora le intrigaba más saber, cómo tenía tanta afinidad con un vecino del que no le había hablado jamás.
—¿Cómo se llama? 
—Pablo.  Me lo cruzo generalmente en el ascensor, vivimos en el mismo piso.
—¿Está cenando con un amigo? —continuó la conversación Marisa.
—No sé si es un amigo.  No sé por qué, pero empiezan a cerrarme cosas.  El vecino es bastante solitario.  Pero siempre está arreglado, es agradable….
—¿Qué querés decir Vivi? 
—No sé.  Me hice a la idea que son una pareja gay.  Los dos súper arreglados, y no me lo presentó, se adelantó a alcanzarme justamente para no tener que presentarnos.
Viviana elucubraba mientras Marisa y Nora observaban con más detalle a los dos hombres, hablando y cenando con confianza.  Pronto las tres estaban convencidas de la inclinación sexual del vecino y desviaron su charla hacia otros temas.  No se percataron cuando Pablo despidió a su acompañante y al momento de solicitar la cuenta, el camarero les aclaró, que el dueño las había invitado.   Se acercaron a él para agradecerle.
—Pablo, muchas gracias, no era necesario.
—De ninguna manera, espero disfrutaran la cena.
—Exquisita, muchas gracias —dijo Marisa con una sonrisa.  El vecino de Viviana era muy agradable, apuesto y lamentablemente… gay.
Subieron al auto de Nora hablando de la rica cena, la buena obra y la generosidad del vecino que, a juicio de Marisa, era una pena que no fuera heterosexual, porque lo consideraba muy buen mozo y con aspecto bien varonil.

  Pablo regresaba de otra noche en el restaurante.  Si el nuevo encargado seguía aprendiendo el trabajo tan bien, pronto no tendría que estar atado allí todas las noches.  Tal vez hasta tuviera la posibilidad de retomar su idea de abrir otro en Uruguay.
El olor a quemado se percibía antes que el ascensor llegara a su piso.   Al salir vio que el humo provenía del departamento de Viviana.  Golpeó la puerta insistentemente mientras gritaba:
—Vivi, ¿estas bien? Abrime por favor.
Al abrir la puerta el humo fue mas intenso.  La sacó de un tirón del departamento y abrió todas las ventanas que pudo, mientras reconocía que provenía del horno eléctrico y un pastel quemado,  no de un incendio.
—El horno… se trabó la temperatura… me fui a bañar y se quemó —decía Viviana mientras tosía constantemente.
—Tranquila, me asustaste, pensé que era un incendio.  Ya se va a ir el humo, tranquila —trataba de calmarla y ocultar la risa que le provocaba su vecina tosiendo y lamentándose.
—Estaba preparando un pastel que tengo que entregar mañana.  La batidora se descompuso, me empapó de crema, metí el pastel al horno… me bañe súper rápido, pero no sé que pasó.  Cuando salí había humo por todos lados.  El horno es como que… se trabó y está en máximo,  no lo puedo apagar.
—Tranquila,  ya no pasa nada.  Lo desenchufamos.    ¿Hacés pasteles? —dijo con intención de tranquilizarla.
—Sí, hago caterings, pero este es un encargo de pastel solamente.  No sé cómo voy a hacer, si el horno no funciona, no voy a poder terminarlo a tiempo para  mañana a la mañana —estaba aturdida, entre el humo y la responsabilidad.
—No hay problema, vamos a mi casa, lo cocinás en mi horno y listo.  ¿Tenés todo lo necesario para hacer otro? Porque en casa solo tengo comida frisada que me traigo del restaurante —se sentía como un adulto consolando a una nenita.
Lo observó un instante tratando de analizarlo, pero su apuro pudo más que cualquier recaudo que debiera tomar.  El pastel tenía que ser entregado.  El tipo era su vecino.  El horno no funcionaba.  A esa hora no podía remplazarlo, o arreglarlo…
—La verdad que si no te molesta,  a mi me salva.  Si voy a la casa de alguno de mis hijos para hacerlo no termino a tiempo. ¿Seguro no te molesta? 
Pablo negó con la cabeza, tomaron todo lo necesario  y entraron en el departamento contiguo.
La casa de Pablo era sencilla, varonil. Una pared repleta de películas y música, una gran pantalla plasma, de lo que en una rápida deducción se podía notar, era un amante de la música y el cine.  Camino a la cocina detectó una foto de él abrazando a una mujer.  No era el momento de empezar a pensar si se había equivocado en la deducción sobre su elección sexual, estaba apurada con el pastel.
—Menos mal que tengo de todo en casa, vos en la heladera no tenés ni un huevo.  ¿Qué clase de chef sos?—preguntó Viviana entre risas.
—No soy chef, tengo un restaurante.  De cocinar se ocupan otros.  Me traigo la comida hecha de allá y la verdad es que no compro casi nada.  Algunos quesos…
Pablo preparó café, mientras Viviana mezclaba los ingredientes de la torta.  Una vez que la mezcla se encontraba en el horno, se sentaron con sus tazas, en la mesada que separaba la cocina del living.
—De manera que no sos chef y tenés un restaurante ¿cómo llegaste a eso? 
—Mi profesión es la de piloto.  Después de la muerte de mi mujer, quedé muy deprimido y me retiré.  Un amigo chef me embarcó en esto y me prendí.  Cuando estuvo seguro que yo estaba encaminado como para arreglármelas solo, me abandonó y ahora estoy preparando a un encargado para que me alivie un poco el trabajo.
Viviana lo escuchaba atenta.  No era gay sino viudo.
—Tengo ganas de abrir otro en Punta del Este.  Trato de hacerme tiempo para recorrer el lugar y buscar un sitio que me cope para poner el Restó de Punta.  ¿Y vos Vivi, cómo es que hacés caterings? 
En pocas frases le había resumido su vida.  Con sencillez, con emoción.  Era su turno:
—Estaba casada, me separé hace poco, tengo tres hijos grandes casados y una nieta.  Cuando los chicos crecieron, me sobraba tiempo y la cocina siempre me encantó.  Fui a cursos.  Un día alguien me pidió que le preparara las tortas para una reunión, me empezaron a recomendar y acá estoy, con una mini empresita casera al máximo.  Me va bien, tomo los pedidos que seguro puedo cumplir.  Me entretengo y me mantengo.
—Es bueno dedicarse a lo que a uno le gusta.
—¿Estuviste muchos años casado? 
—Diez años, nos conocimos de grandes.  Yo vivía viajando, era un mujeriego insoportable—dijo sonriendo algo avergonzado—.  Un amigo me llevó a una muestra de arte de una conocida de él.  Resultó ser Julieta.  Nos enamoramos casi al instante.  Su profesión le permitía acompañarme y viajamos muchísimo.  No tuvimos hijos.  Un día que estaba de guardia, me encajaron un vuelo sorpresa a Miami.  July no me podía acompañar porque tenía una muestra esa tarde.  Camino a la galería, un taxista borracho la chocó y no llegó viva al hospital.
Dijo todo de un tirón pero la emoción se le notaba en la voz.  Viviana estaba movilizada.  Mientras Pablo contaba su historia, ella podía leer en su mirada, el dolor que todavía le causaba la pérdida de su mujer. 
El hombre sorbió otro trago de café y continuó—: Lo asumí con culpa.  Estaba lejísimos y en lo único que podía pensar era en que no había estado a su lado cuando murió.  Me preguntaba si habría sentido dolor, si me habría llamado.  Qué se yo.  Lo primero que hice fue renunciar.  De alguna manera mi profesión me había alejado de ella en ese momento y ya no podía calzarme el uniforme.  Me llevó tiempo, pero con la ayuda de Roberto, paso a paso, pude encontrar mi vida.  Roberto fue el socio con quien monté el restaurante.
De pronto recordó al supuesto amigo gay.
—Roberto estaba conmigo la noche que cenaste con tus amigas en el restaurante.
Se rio a carcajadas.  Pablo no comprendía qué le causaba tanta risa.  Se compuso como pudo y no le quedó más que sincerarse ante él—: Perdón, de verdad perdón.  No lo tomes a mal.  Esa noche cuando iba al toilette, te vi con tu amigo sentado y me dio la impresión… que te apresuraste a saludarme para no presentármelo.  Con mis amigas imaginamos que eran gays —en cuanto terminó de decirlo se ruborizó.  Se avergonzó de habérselo confesado y rogaba que fuera posible volver el tiempo atrás y evitar primero la risa y luego la confesión. 
Pablo se sorprendió al principio, evaluó la sinceridad de su vecina y buscó palabras para contestarle—: Bueno, toda una confesión.  No me imaginé nunca que pudiéramos dar esa impresión con Roberto.  Sobretodo porque no es para nada mi tipo.
Al ver que tomaba con humor sus dichos, Viviana retomó la risa y se levantó para dar una mirada a su pastel.
—Ahora es tu turno, contame de vos.  ¿Por qué te separaste? 
No sabía si estaba preparada para comentar con un extraño sobre Mariano y su separación.  Todos sus conocidos sabían perfectamente lo que había ocurrido y no necesitó jamás tener que explicarlo.
—Dejé de amarlo—se escuchó diciendo—, no sé muy bien cuándo, pero ocurrió determinado hecho que me hizo ver claramente, que ya no lo amaba.  Lo quiero mucho, tenemos tres hijos divinos y una nieta.  No quiero lastimarlo, pero ya no puedo vivir con él.
—¿Cómo lo tomaron tus hijos? 
—Se van acostumbrando a la idea.  El mayor es el más duro.  Es neurocirujano.  Subido a su podio, no le gusta que a su alrededor haya cambios que lo movilicen.  Lucas, el segundo, es un romántico incurable, es quien más me entiende, pero sé que lo sufre todavía.  Soledad es la más chica y eterna enamorada de su padre.  Tiene una beba que pronto cumplirá un año. Creo que se armó una coraza para que Mariano siga siendo su ídolo y yo no me convierta en la villana.
—Se dice que los que más lo sufren son los hijos.  Está bien que los tuyos son grandes y comprenden mejor. Pero ¿y vos? ¿Cómo lo viviste vos? 
Era fácil hablar con él.  Se sentía como en una charla de amigos.  Absolutamente cómoda a pesar de estar cocinando y confesándose, con un perfecto extraño.
—Lloré mucho.  Todo se desencadenó cuando una noche cenaba con mis amigas y vimos a mi marido con otra mujer.  Me parece que al principio mi llanto tenía más que ver con la humillación.  Mi vanidad había sido humillada delante de mi entorno, por la persona en la que yo confiaba plenamente.  Después me di cuenta que Mariano estaba en esa situación… porque nuestra relación ya estaba dañada y dejé de culparlo.  Ahora estoy bien… como que me rencontré.  No te niego que a veces me siento sola, si bien veo a los chicos y tengo amigas, pero llega un momento en que todos regresan a sus familias y yo me quedo… como boyando.
—Entiendo de lo que hablás, me pasa algo parecido.  Soy un poco solitario, pero extraño el regresar a casa y tener con quien comentar el día.
El pastel ya estaba listo.  Viviana lo retiró y apagó el horno.  Agradeció que Pablo la salvara y comentó que a la mañana se comunicaría con un técnico par arreglar el horno.
—Nos hicimos compañía un rato, y  ahora me quedo con el aroma rico del pastel.  Vas a tener que hacerme uno como recompensa.

Fue agradable estar con él.  Era un hombre tranquilo y muy buen mozo.  Pero a ella le sedujo más la idea de haber encontrado un amigo con quien hablar, fuera de su círculo habitual.  Donde las conversaciones no remitieran siempre a años vividos, a Mariano, a su vida anterior.
En la mañana volvieron a cruzarse en el pasillo, ya desde otra postura.  El hielo se había cortado.  Viviana llevaba la caja con el pastel para entregar.
—Te aseguro que el aroma se sigue sintiendo en mi cocina.  Te voy a torturar hasta que me hagas uno, aunque sea chiquito.
—Te prometo que en cuanto arreglen el horno lo hago. Gracias, me salvaste anoche.

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CAPÍTULO 6

Paliando soledades



 Había sido precavida, era primero de mayo y seguramente ningún negocio estaría abierto.  El día del trabajador se respetaba en la mayoría de los rubros.  La tarde anterior alquiló la trilogía de El Padrino.   Se levantó cerca de media mañana, no se sacó ni el pijama.  Cocinó scones, una tortilla de papas y cebollas y en la heladera tenía helado de vainilla y chocolate.  Casi todo estaba listo para sentarse en su living a disfrutar una tarde de películas y nada porque preocuparse ni ocuparse; cuando el timbre la interrumpió:
—Hola Vivi, ¿tenés Internet? En mi casa se cortó.
Se lo notaba molesto y lo invitó a pasar.  Una forma de compensar su solidaridad anterior, era ser solidaria ahora ella.
—Creo que sí Pablo. Conectate en mi computadora.
—Estaba trabajando en casa y de pronto Internet desapareció.
Se sentaron juntos en la mesa del comedor, Viviana trajo su notebook, la encendió y se la ofreció a Pablo.  Él buscaba hornos convectores nuevos para su negocio y cuando los encontró comentó con Viviana las bondades de los mismos.  Recorrieron las fotos y las descripciones, incluso debatieron el costo-beneficio de incorporar o no ese elemento.  Mientras buscaban en las distintas páginas, Pablo, sin levantar la vista de la computadora,  dijo:
—El Padrino y en pijama, ¿no es demasiado deprimente? 
—Me pasa por Samaritana. La próxima vez no atiendo el timbre, y ahora te vas por tonto.
—Ni loco, no me pierdo ni la tortilla ni las películas, voy a casa a traer unos quesos de campo, un vinito y me acomodo en tu sillón —Pablo había encontrado un plan tentador para pasar su tarde.
—Me voy a cambiar, así al menos reduzco las críticas a las películas. —A Viviana le gustó la idea de compartir su tarde con alguien.
Cortaron y colocaron en una tabla los quesos la tortilla y algún que otro elemento que fueron recopilando de ambas heladeras.  Abrieron el vino y se sentaron en el mullido sillón frente al televisor.  Ambos eran fanáticos de la saga y pasaron la tarde haciendo acotaciones sobre las escenas, la fotografía y las actuaciones.
—En algún momento dudaron que Al Pacino pudiera realizar bien el papel. 
—Sí, leí que hasta que no hizo la escena del restaurante donde mata al policía, no estaban seguros de él.
Sin darse cuenta estaba anocheciendo, no quedaba comida y ya habían escarbado hasta el último resto de helado del pote.  Se sentían muy cómodos juntos, hablaban un mismo idioma sabiéndose muy diferentes.  No adoptaron poses, eran auténticos.  No se preocuparon por la opinión que generaban en el otro; lo que convertía esa relación en distendida, sin compromisos y ambos se dejaron llevar por la misma intentando no plantearse si en el fondo habría alguna intención amorosa.  Lo pasaron tan bien, que no querían entorpecer esa situación con ningún sentimiento más, que el del compañerismo, tal vez amistad.
—Bueno, ya me comí toda tu alacena, miré las pelis, ahora te abandono—dijo Pablo socarronamente.
—Típico de vecino interesado —respondió Viviana divertida.   Y antes de abrirle la puerta, agregó—: Esperá, llévate el pastel que te hice, así pago las deudas vecinales antes de que me avergüences en todo el edificio.
—¿Me cocinaste un pastel? ¿Cómo el que hiciste el otro día? ¡GENIA!  Ahora no puedo irme, hacé café y lo disfrutamos juntos.
—Hago café si querés, pero el pastel llevátelo y comelo vos, no lo compartas.
Pero Pablo ya estaba cortando porciones de la torta sentado a la mesa de Viviana y la reunión se postergó hasta casi entrada la media noche.
Cuando el vecino se hubo ido, quedó parada apoyada en la puerta, intentando reordenar el día en su mente.  Pablo era un perfecto extraño hasta no hacía mucho tiempo.  Pero se encontraba muy a gusto con él.  Era agradable; la sensación que mas le gustaba a ella era que con él se sentía tranquila, sin presiones.  Le otorgaba seguridad tener a pocos metros un hombre a quien acudir, con el que no la unía otro vínculo mas allá del… ¿amistoso?   Sí, le cerraba esa definición, empezaban a ser amigos.  Por lo pronto habían sido muy buenos compañeros de feriado.  Ordenó su living, acomodó las películas en sus cajas y las dejó en el secreter junto a la puerta de entrada, para recordar devolverlas al video el día siguiente.  Esa noche se acostó, sumamente relajada.
Pablo guardó el resto del pastel que le hiciera Viviana en la heladera.   Internet había regresado, lo que le permitió comprar en la página web de la empresa, el horno que decidieron, era el más conveniente.  Cosas raras le pasaban con Viviana.  Rápidamente la había incorporado a su vida.  La mujer de la puerta contigua había  cambiado su día.  Los feriados como ese, lo deprimían notablemente.  No solía ubicar a sus amigos, no podía distraerse en el negocio y solo quedaba refugiarse en su casa a intentar que las horas pasen.  Con Julieta hubieran ido a recorrer algún paraje inhóspito, o simplemente hubieran organizado un picnic en cualquier plaza.  No quería malograr lo conseguido con Viviana.  Aunque  le resultaba muy atractiva, estaba claro que ella no buscaba pareja.
¿Buscaba pareja él?  No.  De ninguna manera.  Había encontrado en la vecina, una mujer culta, agradable, con gustos similares a los suyos, que convertían esos encuentros en un refugio.  «Ya estás grande Pablo, la joda en otro lado, con Vivi la amistad», se dijo.



CAPÍTULO 7


Conspiración






—Mami, voy a ir a comprar el vestido de bautismo para la beba ¿me acompañás o estás ocupada en la tarde?  

Sole en el teléfono requería a su madre. Ella y su esposo postergaron el bautismo para celebrarlo junto con el primer cumpleaños.  Les pareció mejor dejar pasar un poco el tiempo, luego de la separación de sus padres, antes de someter a todos a una reunión familiar con tanta gente.

Le encantaba salir de compras con su hija y si anexaban a la nieta, muchísimo más.  Malena era una nena hermosa, simpática.  Cualquier ropa que le pusieran, le sentaría bien.  Fue muy fácil conseguir el vestido y el resto de los elementos necesarios para el evento.  Viviana estaba encantada con su nietita. 

Llegaron a su departamento para tomar una pequeña merienda las tres juntas.  Era más cómodo cambiar a la beba y ofrecerle un postrecito en casa de su madre que en una confitería, sobretodo ahora que había aprendido a caminar.

—Mami, tenés la heladera repleta, ¿caterings o ansiedad? 
—Un poco de todo.  Ayer entregué un pedido y calculé mal las cantidades, así que me aprovisioné para mí.  ¿De qué tenés ganas? 
Soledad solo quería un café cortado y un poco de torta de chocolate, cuando el timbre sonó en la puerta.
—Hola Vivi, tengo entradas para Las brujas de Salem, ¿vamos? —el entusiasmo de Pablo era evidente.
—¡Qué bueno!, ¿para cuándo son? 
Vio que Viviana estaba acompañada y respondió mirando hacia el interior del departamento:
—Para mañana en la noche.
—Entrá Pablo, te presento a Soledad, mi hija menor y a Malena mi nietita.  Pablo es mi vecino Sole —era imposible no presentarlos.  La casualidad había querido que Pablo llamara, cuando su hija estaba allí.
Soledad respondió con un “encantada” a la presentación, mientras estaba muy ocupada en dilucidar por qué notaba tanta familiaridad entre su madre y el vecino.
Pablo se acercó a Malena sonriéndole abiertamente.  La beba respondió golpeando la cuchara sobre la mesa y emitiendo grititos de alegría y sorpresa.
—Es preciosa —decía Pablo absorto con la beba—, súper simpática.
Viviana comenzó a incomodarse.  No había hablado con nadie de Pablo.  Soledad la agotaría a preguntas y eso no le gustó.  No conocía todas las respuestas, no se las había planteado.  Con Pablo disfrutaban algún que otro café en las noches, casi siempre luego que él regresara del restaurante.  También habían compartido algún estreno que contemplara el gusto de ambos.  Eran amigos, compañeros.  No quería ponerle nombres, no quería explicarlo o explicárselo a ella misma.
—Me parece genial mañana en la noche, decime a qué hora y vamos —se sintió cortante mientras lo decía.
—Es a las nueve, te paso a buscar a las ocho, como para llegar con tiempo y después cenamos en el restaurante ¿te cierra? 
—Perfecto. Hasta mañana Pablo —dijo mientras abría la puerta apurando la salida del vecino.  No sabía cómo había interpretado él su evidente brusquedad, pero Pablo se despidió de las tres cortésmente antes de retirarse.
Cerró la puerta e intentó regresar a la conversación con su hija, como si nadie las hubiera interrumpido.  Pero no fue posible.
—¿De dónde lo conocés mami? —Soledad no dio rodeos.
—Es mi vecino, vive en el departamento B, nos cruzamos a diario.
—¿Suelen ir al teatro juntos? —evidentemente Soledad requería explicaciones.
—Sole, no elucubres nada.  Es mi vecino, viudo, solo, agradable, pero solo nos hacemos compañía —su explicación, en lugar de aclarar las cosas, la confundió más a ella misma.  Imaginaba lo lejos que estarían las deducciones de su hija de parecerse a la realidad.
—Me estoy explicando mal hija.  Nos cruzamos a diario en el ascensor, tiene un restaurante y con las chicas justo fuimos a cenar una noche allí.  Me dio una mano con el horno cuando se descompuso, y nos fuimos haciendo amigos.  No tengo ningún interés en él como hombre y no tiene ningún interés en mí como mujer.  Estamos solos y nos hacemos compañía de viejos.  Nada más.
—Te creo mami, veo que te estás esforzando porque yo no lo considere tu galán.
—¡Ay Sole, por favor! Yo no estoy para galanes.
—No sé mamá, eso depende de vos.
—¡SOLEDAD! —Viviana estaba sumamente incómoda e irritada por las palabras de su hija.
—No quiero ser brusca mami, de verdad.  No es fácil para mí verte con otro hombre que no sea papá.
—No estoy ni con tu padre ni con ningún otro hombre.  No tengo idea de lo que querés entender o no.  Pablo es mi amigo, lo paso muy bien con él.  Nos acompañamos en nuestras soledades mientras el resto del mundo vive sus vidas.  Disfrutamos de cosas parecidas y me hace bien.  Entendé lo que quieras Soledad, no voy a privarme de vivir porque vos a los veintidós años no sepas o no puedas soportar que soy un ser independiente y que no tengo obligaciones con nadie —fue ruda, directa.  Se había pasado años relegándose por sus obligaciones.  Ahora no se privaría de vivir.  Mucho menos de vivir esa relación tan inocente y cómoda con su compañero de edificio.
Soledad quería irse en ese mismo momento.  La situación era muy incómoda para ella.  La bonita tarde que habían pasado las tres, se había malogrado por la intromisión de aquel hombre.   Si la nueva relación de su madre era una mera amistad, no tenía porqué haberle contestado en esos términos.  Intentó despedirse sin evidenciar tanto su mal humor.  Viajó hasta su casa alterada.  Al llegar se comunicó con su hermano Lucas y le comentó las novedades.
—Sole, mamá te dijo que es un vecino.  No te enojes, seguro se sintió incómoda.
—Te digo que ese tipo y ella están en algo Lucas, no me gusta como se miran.  Ni bien llegó y le propuso lo del teatro, la vieja se iluminó.  No te niego que después se sintió incómoda... Estaba yo ahí… con Male, y como que trataron de… disimular.  Pero  para mí, están juntos.
—¿Y qué si la vieja está conociendo a alguien? ¿Te vas a oponer? ¿Te vas a meter en el medio? ¿Les vas a hacer la guerra? Es al pedo, te aviso.
—No sé qué voy a hacer, pero no pienso quedarme sentada viendo como mamá se acuesta con un tipo que ni conoce, ni conocemos, mientras papá sigue enamorado de ella.
—Sole, ¿qué hacés si te das cuenta que tu marido te engaña? 
—No seas boludo Lucas, no tiene nada que ver.
Estaba muy molesta.  No podía ponerse en el lugar de su madre.  Ella era su hija y su marido no la engañaba.  No, no podía tomar otro lugar.  Su padre sufriría aún más.  Debía hablar con Santiago, era el mayor, él sabría qué hacer.
—¿Me estás jodiendo Sole? ¿Quien carajo se fijaría en la vieja? 
—Santiago, mamá tiene cincuenta años, no digas eso.  De cualquier manera, ya tenés la respuesta, te digo que el vecino se fijó en ella.
—¿Qué se le dio  ahora, de ponerse en pendeja? ¿No piensa con claridad? 
—¿Qué vamos a hacer?  Yo no voy a bancarme ésta situación. Decime  ¿cómo hago para estar en el bautismo de mi hija con papá, mamá y el novio? 
—No nena, de ninguna manera, lo que tenemos que hacer es mantenerla ocupada. Vamos a repartirnos el tiempo entre los tres y no le dejamos segundo libre.  No va a poder reunirse con el tipo ése y se va a enfriar.  Con ella no vuelvas a hablar de éste tema, hacete la boluda, hacé que le creíste que no pasa nada.
—Probamos con eso.  Lo llamo a Lucas y se lo transmito.  A papá ni una palabra ¿OK? 
—OK, pero dejá que con Lucas hablo yo, vos no conseguiste mucho con él.  Yo me encargo.  Esta noche nos juntamos en tu casa y arreglamos bien cómo lo implementamos.

Los tres hermanos se reunieron a conspirar contra su madre.
—Mirá Lucas —decía Santiago tratando de imponer su autoridad de hermano mayor—, vos pensá lo que quieras, pero en esto tenemos que estar unidos.  No podemos entregar a la vieja así como así, a un tipo que no sabemos ni de donde viene, ni quién es.
—¿Ustedes piensan que mamá es tarada? ¿Que no puede elegir sus amistades sola? Yo no me considero el dueño de ella ni de sus deseos, ni voy a estar marcándole con un dedo, de quién puede ser amiga y de quién no.  Ustedes dan por supuesto que el vecino es su amante, ya se lo metieron en la cama.  Mamá te dijo, que es su amigo, que se hacen compañía.  Yo le creo.
—Aunque ahora fuera solo un amigo, eso no quita que se conviertan en amantes. —Santiago no soportaba aceptar ninguna relación entre su madre y ningún hombre.
—Además, pensá en papá.  Pobre el viejo, está destruido, tratando de que mamá vuelva con él.  Este tipo aunque no sea su amante, está robando el tiempo que ellos podrían pasar juntos.  ¿No te das cuenta?  Si está con Pablo no está con papá.
—Soledad, no me imaginé jamás que fueras tan egoísta.  Vos estás en la comodidad de tu casa, con tu marido, tu hija.  Tenés todo el tiempo ocupado.  Malena vive una edad hermosa,  te da enormes satisfacciones cada día.  Todo tu entorno es amor, compañerismo.  Y vos Santiago, que sos un frío de mierda.  Te pasas el día entre pacientes, congresos, hospital, colegas; llegás a casa y te encontrás con tu mujer, tu amplia vida social.  Yo lo mismo.  Pero la vieja, está sola, tratando de rearmar su vida.  Le damos el tiempo que nos sobra y pretendemos que ella espere sentada y no se aburra, que no tenga inquietudes.
—No le doy el tiempo que me sobra, ni Sole tampoco.  Estamos para cuando nos necesita, si se siente sola nos llama, no necesita buscar nada afuera de nuestra familia o  su viejo entorno de amigos.
—A parte ¿no pensás en papá?  Él también está solo.  Se muere si ve a mamá con un tipo. —Soledad no podía sacar de la conversación a su padre.
—Pienso en papá.  Pienso que no fue sincero con una mujer como mamá.  Pienso todo el tiempo porqué mierda antes de meterle los cuernos, no paró la pelota y pensó en hablar con ella.  Pienso por qué se fue de joda esa noche en lugar de sentarse con ella y buscar dónde estaban sus conflictos.  No entiendo por qué se calientan tanto con mamá suponiendo que tiene un amante, y no se calentaron con él.  En definitiva fue por él que se separaron.  No pienso ponerle ninguna objeción a los actos de mamá.  No cuenten conmigo para eso.  Ella es libre de hacer con su vida lo que quiera.
Lucas tomó su abrigo, se dirigía a la puerta escuchando a su hermana retrucarle—: Lo que ella quiera no.  Tiene una familia, no puede hacer lo que quiera.
—¿Qué te pasa Sole? ¿No será que le tenés envidia porque sabés que ella sí puede hacer lo que quiera? —cerró la puerta y se fue.  Cambió de idea ni bien subió al auto.  No iría a su casa, iría a ver a su madre.

Viviana quedó muy alterada luego del encuentro entre su hija y Pablo.  Estaba enojada con ella misma por la manera en que le había hablado a Soledad, y en más de una oportunidad tomó el teléfono para llamarla, y desistió en cada intento.   Así como estaba enojada con su hija, también lo estaba con su propio comportamiento ante Pablo.  Prácticamente lo había echado.  Sabía que tenía que hablar con él, tratar de explicarle.  Pero no sabía cómo y, así como no había hablado con Soledad, tampoco lo había hecho con su vecino.
Alguien llamaba a su puerta, y rogaba que no fuera él.  Todavía no sabía bien qué decirle ni cómo excusarse.
—Lucas, ¡qué sorpresa hijo!  Estaba por servirme unos espaguetis ¿comés conmigo? —daba gracias que la visita fuera su hijo.
—No mamá, sentémonos un momento. Mami, quiero saber ¿cómo estás?, pero en serio, quiero saber.
—Sole te contó.
—Mas allá de Sole mami, decime ¿como estás, cómo te sentís? 
—Hijo, me imagino lo que contó Sole.  Pero quédate tranquilo, estoy bien—.  Era hora de ser más específica.  Su hijo estaba sentado frente a ella y requería una respuesta más extensa, mas profunda—: Lucas, llevaba años siendo esposa, madre, cocinera.  Mis tiempos estaban ocupados.  Mi cabeza estaba ocupada.  De un día para otro, todo cambió, y me encontré en un espacio mas reducido, con menos cosas para hacer.  Durante el día estoy entretenida con los catering, y demás, pero siempre hay momentos de soledad total.  Cada día igual al otro.  Mis amigos de la juventud emigraron o los perdí en el camino.  Al resto, los comparto con tu padre o son los padres de los amigos de ustedes.  Reunirme con ellos me gusta, pero no podemos evitar el cambio en la relación y cuando recordamos anécdotas, son sobre hechos del pasado… que si bien son gratos, ahora resultan imposibles.  De pronto lo conocí a Pablo, somos vecinos.  Él es aire fresco en mi vida.  Es viudo y lleva tiempo lamentando esa situación.  Tenemos gustos parecidos, nos divertimos con cosas similares.  Está a pocos metros, estamos al alcance de la mano del otro.  Nos hacemos bien. —Respiró, se tomó el tiempo para observar la expresión de su hijo, que la miraba atento, sin demostrar reprobación. 
Prosiguió—: No lo miro como hombre, y no creo que me mire como mujer.  Estamos generando una amistad adulta.  Nos acompañamos, nos hacemos bien.  No te niego que es buen mozo y agradable, pero te insisto, me siento cómoda sola y el haberlo encontrado me ayuda a sostener mi decisión.  No sé si a futuro terminaremos siendo amantes, pareja o seguiremos como amigos.  No me importa, te lo aseguro.  Me importa que no haya piedras en el camino que nos priven de seguir acompañándonos. ¿Podés entenderme Lucas? 
—Perfectamente mamá.  Es más, el hecho de que Pablo esté cerca tuyo, me alivia un poco.  Después del trabajo intento todo el tiempo encontrar la manera de verte y que pases el menor tiempo sola.  Pero lo único que logro en la semana es cenar con vos y Laura los martes y después los fines de semana.  Me sentía mal pensando lo difícil de encontrar más espacio para acompañarte.  Ahora saber que está el vecino, me reconforta.  Hay alguien cerca a quien le tenés confianza.
—Gracias hijo —estaba emocionada.
—Mami, de verdad, la dueña de tu vida sos vos.  Yo sé que sabés manejarte.  No te voy a negar que si Pablo se convierte en más que amigo, algo en las tripas se me va a mover.  Pero como se te debe haber movido a vos cada vez que nosotros nos enamoramos.  Esa mezcla de querer que el otro esté bien y los celos por tener que compartirlo.  Si Pablo te hace bien, no dejes que nos opongamos.  Cagate en nuestras opiniones. —Abrazó a su madre y la besó en la mejilla—. ¿Y cuándo voy a conocerlo? 
—Lucas, tus palabras me llenan el alma.  Pero por el momento, no quiero presentar a nadie.  Hoy con Sole, no me fue bien.  Si alguna vez se da, vemos.  Por el momento quiero mantenerlo así.
Finalmente Lucas se quedó a cenar con ella.  Lo dejó marcharse ni bien terminaron.  Laura ya habría cenado sola y no quería demorar más a su hijo.
Estaba a punto de acostarse cuando sonó su celular.
—¿Dormías? 
—No Pablo, recién termino de cenar con uno de mis hijos.
—Quería disculparme, no sabía que tenías visitas en la tarde.
—No te disculpes, está todo bien.
—¿Segura? 
—Tengo café recién hecho ¿Querés un café antes de irte a dormir? 
Sentados en el sillón de Viviana, tomaban el café y Pablo comentó su sensación de incomodidad en la tarde. 
—Tengo que disculparme con vos Pablo, sé que fui brusca.  No sé manejar bien algunas cosas… todavía.  Leí a mi hija ni bien te vio.  Ella entendió que su madre y vos eran amantes y no supe cómo corregir esa impresión.
Relató a su amigo los hechos ocurridos con su hija después de que él se fuera, y la grata charla, con Lucas.
—De verdad, espero no incomodarte con lo que digo.  Me hacés mucho bien.  Me siento cómoda con vos.  No estás vinculado a mi pasado, con lo cuál no tengo que estar recordando más allá de lo que quiero.  Nuestras conversaciones son por intereses comunes, que vamos descubriendo a medida que nos conocemos.  No tenemos obligaciones en común, todo es espontáneo.  No me malentiendas, sos un partido genial para cualquier mujer, pero yo intento que seamos amigos.
—Lo de intento arruinó todo.
—¿Perdón? 
—Yo estaba seguro que ya éramos amigos.
Se rieron.
—Lamento lo de tu hija y qué bueno que Lucas entienda.  Lo que sentís vos, es lo que siento yo.  Estaba muy aislado, y ahora estás acá.  Invitar a cenar o a cualquier otra salida a una mujer, implica dar a entender una intención que no siempre es la buscada.  Me lo paso de puta madre con vos.  Estamos en la misma frecuencia Vivi, no te preocupes.  Antes de venir a tocar a tu puerta, prometo pegarte un llamado, para ver que no haya hijos en la costa.
Se sintieron ambos aliviados.
—Además parezco gay —reclamó giñándole un ojo y sonriendo—. Gracias por el café y la charla, y no te olvides que mañana tenemos teatro, te paso a buscar a las ocho.

Temprano en la mañana la llamaba Nora—: Vivi, estoy destruida, tengo una gripe galopante, quiero suspender la salida de esta noche.  Acabo de cortar con Marisa y ella propone pasarlo, por esta vez, al jueves de la semana próxima. ¿Estás de acuerdo? 
Aceptó. Esa noche no hubiera podido asistir a su reunión de amigas, tenía teatro con Pablo.  Era la primera vez que olvidaba la salida del mes con ellas.
 

CAPÍTULO 8

Cuentas claras



—Conseguiste una ubicación privilegiada.  Me encantó la obra.  Ya vi como dos versiones de las brujas, pero esta me pareció estupendamente lograda. —Viviana estaba feliz, disfrutó de la tranquilidad que les otorgaba ahora, la charla mantenida la noche anterior.
—La Burgos es una magnífica actriz, me encanta.  Tiene el don de ubicarse en cada personaje sin retrotraerte a actuaciones anteriores.
—Si, tal cuál, es como Sean Penn, cada actuación es diferente, crea personajes que debe sacar de una galera.  Hay magos en el arte ¿viste? 

Camino al restaurante hablaron de distintos actores y actrices que los movilizaban y les hacían creíbles las historias.   También se rieron recordando a todos aquellos con los que les ocurría exactamente lo opuesto.  Viviana imitó a alguna mala actriz y Pablo se reía francamente reconociéndola.  La cena en el restaurante de él, continuó el clima divertido y distendido.  La noche terminó y regresaron con la alegría de haber mantenido una velada, que ambos disfrutaron plenamente.  Se despidieron y cada uno entró a su departamento.

—Mamá, hace una hora que estoy llamando a tu casa, a tu celular y no contestás, era mi último intento, estaba por salir para allá a ver qué te pasaba —se notaba a Santiago muy alterado.
—Me olvidé el celular en casa hijo, salí al teatro y a cenar.  ¿Qué necesitás? 
—¿A dónde fuiste? Nora le dijo a Sole que hoy no salían.
—Si Sole te dijo que hoy no salía con las chicas, también te habrá dicho que tenía otro compromiso.  De manera que tu susto no debe ser tal —dejándolo en evidencia.
—Es muy tarde para que llegues a tu casa después de salir con un extraño.
—Sí, me acuerdo diciéndoles esa frase a ustedes cada vez que llegaban de madrugada y no sabía por dónde andaban. También recuerdo la contestación que me daban.  ¿Te la digo o la recordás? 
—Mamá, no agradecés mi preocupación.  Yo mañana me levanto temprano y estoy acá pendiente de vos.
—Gracias hijo, ya llegue, estoy perfectamente, andate a dormir, buenas noches.

Esa mañana de viernes parecía más luminosa.  El frío comenzaba a hacerse notar con fuerza.  Planeaba leer sus mails en el desayuno, ordenar su casa y en la tarde ir a comprar un vestido para el bautizo de su nieta.  La llamó a Nora para enterarse cómo se sentía esa mañana, preparó dos presupuestos para la semana próxima y confirmó otro de una mesa dulce para el día domingo que debía entregar el sábado.  Ella los domingos no trabajaba ni hacía entregas.
Paseó gran parte de la tarde por las tiendas, finalmente compró un vestido en tonos pastel que le sentaba bien, agregó unos zapatos, tomó un café y regresó a su casa.
Había varios llamados en su contestadora.  No se había percatado que su celular estaba sin batería y todos le dejaron mensajes.
Santiago lamentaba la discusión del día anterior y la invitaba a pasar el domingo en el country.  Soledad quería saber cómo armarían la mesa dulce del bautizo.  Lucas esperaba hubiera disfrutado del teatro.  Marisa, proponía ir a ver Las brujas de Salen el jueves próximo.  Mariano preguntaba si podía ayudarlo a elegir un traje para el bautismo de Malena.  Pablo no había llamado.
Contestó a cada uno.  Fue mas tedioso explicarle a Marisa que tenían que elegir otra obra.  Su amiga no parecía muy sorprendida con su salida de la noche anterior, comprendió que había hablado con Soledad y no era casualidad que justo propusiera esa obra para el jueves próximo.  Una vez que hubo terminado, se enfundó en ropa cómoda disponiéndose a dar comienzo al pedido que debía entregar al día siguiente.
Los aromas a vainilla, chocolate y caramelo, pronto invadieron su casa.  Prendió su equipo de audio y colocó un CD de Phil Collins.  Decoraba la última Rogel, cuando sonó su teléfono.
—Me estás matando, sabelo.  Tengo la nariz impregnada de chocolate y dulce.  A mi panza no la calmó el pulpo a la gallega que me acabo de comer.
Viviana se reía abiertamente—: Estoy preparando una mesa dulce.  Si prometés no comerte todo mi trabajo, puedo convidarte con una porción de Rogel, hice dos.
No había terminado de decirlo que ya estaba llamando a su puerta.
—Sos una genia.  Tengo que buscar la manera de que no confundas mi amistad, con interés de goloso.
—¿Fuiste a trabajar hoy? 
—Si, ya falté ayer.  Me tocaba hoy  y mañana.  El domingo lo dejo al encargado.
—Que suerte que te topaste con la persona indicada.
—Vivi, tengo que ir a Mendoza a recorrer algunas bodegas.  Quiero traer al restaurante, vinos selectos, exclusivos.  Tengo intención de salir el lunes y volver el miércoles —hizo una pausa, no estaba seguro de cómo continuar, finalmente lo dijo—: ¿Me acompañás?
—¡Qué lindo, Mendoza!  No conozco Mendoza.  Me encantaría —se escuchó decirlo y también escuchó su voz interior de alerta. ¿Cómo le caería eso a sus hijos?—Pero no sé Pablo. No quiero dejarte en banda, pero tengo pedidos… tengo que acompañar a Mariano a comprar el traje… pensar en la mesa de dulces del bautizo….
—Pensalo.  Regreso el miércoles en el vuelo de la mañana.  Creo que podés disfrutar del viaje.  Me encantaría que me acompañes y después ayudarte con las tareas, pero sirvo para comer lo que cocinás, no para cocinarlo y dudo que Mariano quiera que sea yo quien lo acompañe a comprar el traje.
Viviana rio a carcajadas pensando a su ex marido recorriendo tiendas con Pablo.  Y prometió contestarle al día siguiente, cuando tuviera más claro cómo organizarse.

Ya sola se enfrentó a su agenda y su imaginación.  Era de madrugada y prefirió escribirle un mail a Soledad planteándole cuáles eran los dulces y el motivo para la torta que ella consideraba, sería ideal para el bautizo-cumpleaños.  Dejó un mensaje en el celular de Mariano proponiéndole adelantar para la mañana siguiente la búsqueda de su traje, en lugar de hacerlo en la semana.  El viernes tenía un evento, pero si regresaban el miércoles temprano, llegaba perfectamente a cumplir con el compromiso.  Estaba decidida, viajaba a Mendoza.  Estaba pronta para apagar su computadora y acostarse cuando recibió la respuesta de Mariano.
“Me parece bien ir en la mañana.  Tengo en vista dos trajes en el Shopping.  Si te parecen aceptables, tendremos tiempo para almorzar.  Paso a buscarte a las diez. Besos Mariano”
Se despertó a las nueve, apurada.  Tenía que prepararse rápido, a las diez Mariano la pasaba a buscar.  Abrió la ducha y mientras el agua tomaba la temperatura ideal, llamó a Pablo para comentarle su decisión.  Rechazó la invitación a almorzar explicándole que acompañaría a Mariano por el traje y almorzaría con él.
Se sentía extraña.  No era el acompañar a su ex esposo lo que la tenía así.  Tampoco ninguno de sus compromisos laborales o la fiesta de su nieta.  Estaba segura que nada de eso era lo que la hacía sentir diferente esa mañana.  Tal vez la ilusión por conocer Mendoza.

Pablo no entendía por qué estaba tan molesto.  Viviana acababa de comentarle que lo acompañaba a Mendoza.  Era bueno no ir solo y ella era una compañía estupenda.  Los dos disfrutarían de la recorrida y el paisaje.  Hizo las reservas y se dispuso a salir para dar comienzo a su día.  ¿Era tan poco independiente Mariano que precisaba de Vivi para comprarse un simple traje?  Pronto dedujo que no era más que una excusa para estar con ella. 
«¡Que tipo tan obvio!  ¿Por qué no la deja en paz? ¿Por qué no se limita a entender que se mandó una cagada y que ahora todo terminó? ».
Eran amigos, compañeros, lo pasaban bien, se respetaban.  Sabía perfectamente que el ex marido de Viviana no aceptaba la situación y que quería reconquistarla.  Usaba las armas que podía y encontraba mucha oposición en ella, pero el tipo seguía intentándolo.  «¿Por qué la engañó si la quiere tanto?»
Demasiadas preguntas, para ninguna de ellas tenía respuestas.  Demasiadas preguntas hasta que se formuló la que en verdad debía contestar él:
—¿Por qué me preocupa tanto que se encuentre con el ex? 
—Perdón jefe, no le entendí ¿qué me preguntó? 
El chef lo sacó de sus pensamientos.  Había hecho la pregunta en voz alta.  Estaba mal, muy mal, había que encontrar rápido la respuesta o el viaje a Mendoza se tornaría muy complicado.  Esa noche trabajaba en el restaurante, pero el domingo lo tenía libre, la invitaría a almorzar y se sacaría las dudas antes del viaje.  La relación con Viviana no podía estar salpicada por dudas.

Qué distinto veía todo ahora.  Estar con Mariano a solas no la incomodaba, la aburría.   Tenían tres hijos en común, una nieta, una vida, y sin embargo no lograba encontrar temas de charla que la entusiasmaran más allá de lo relacionado a los chicos.  Habían elegido el traje muy rápido.  La primera elección de Mariano le había parecido óptima. Agregaron camisa, corbata y zapatos al tono, sin perder demasiado tiempo.  Llegaron al restaurante cuando todavía no eran las doce.  Ordenaron un par de ensaladas de entrada y decidieron compartir el plato principal.  Antes de pedir el café, Mariano la encaró otra vez:
—Me encantó volver a elegir mi ropa con vos Vivi.  Me encantó pasar toda la mañana de sábado juntos. ¿Cómo estás?
—Estoy bien Mariano.  Tranquila.  Ordené mi vida, y me gusta. No tengo problema en acompañarte hoy, pero tenés que hacer tu vida sin mí.
—Sos rencorosa, dura.  No me das ni una sola posibilidad.
—Quiero que termines con tus intentos de acercamiento, para poder tener con vos, la relación de padres de nuestros hijos, que espero…
—¿Qué esperás? 
—Espero… quiero una relación adulta, entre dos personas que tienen mucho en común pero son independientes.  Por vos, por mí, por nuestros hijos.
—Yo te amo.  No puedo aceptar otra cosa que no sea estar juntos.
—Entonces nos enfrentamos a una situación muy penosa—dijo recostándose un poco en su silla—, yo no te amo.  No voy a volver con vos.
—Te vas a poner a toda la familia en contra.  Pensá muy bien lo que querés, ojo con el tipo ese.  No quiero que se acerque a mis hijos y mucho menos a Malena.
Obviamente estaba al tanto.  Alguno de sus hijos, o un amigo en común, había soltado la lengua. 
—Tus amenazas sobran.  No me asustás, si mis hijos me enfrentan, porque no quiero volver con vos, me quieren muy mal.  Me alejé y  me alejo de las relaciones que me hacen daño.  Si esta va a ser tu posición de ahora en más, tené bien en claro que lo que hago con mi vida, lo decido yo.
Se levantó sin despedirse.  Todos magnificaban su amistad con Pablo, la tergiversaban.  Lo llamó al celular:
—Pablo, te interrumpo solo un momento.  En la tarde entrego el pedido y sigo de largo a casa de Sole, ellos tienen una cena y me quedo a dormir allá para cuidar a Male.  El domingo en la mañana nos juntamos todos en el country de Santiago.
—Tenés todo el finde ocupado—dijo evidenciando molestia.  Sabiendo que no tenía ninguna obligación para con él, pero deseando contar con al menos un rato con ella a solas, para… hablar.
—Sí.  Pero quería avisarte que acepto con gusto tu invitación a Mendoza.  Decime a qué hora salimos.
—El avión sale a las diez, si te parece tomamos un remise a eso de las ocho y media, como para llegar con tiempo a aeroparque.
—Estoy lista a esa hora, buen fin de semana.

Malena era un sol.  Se portaba muy bien, cariñosa y divertida.  Abuela y nieta cenaron y jugaron hasta tarde.  Cuando la niña ya no podía sostenerse despierta, la acomodó en su cuna.  Mientras la contemplaba dormir, recordó cómo habían sido sus hijos a esa edad.  Santiago fue el más caprichoso de los tres.  No se dormía si no era en sus brazos y solía despertarse en las noches reclamándola.  Lucas vivía durmiendo o comiendo y no les había generado inconvenientes.  A Soledad sus hermanos la ubicaron rápidamente en el lugar privilegiado de damita, y solían acudir a su encuentro, ni bien la escuchaban.  Los dos hermanos la cuidaron y amaron desde la panza misma.
Mariano ya no era su hombre, pero con él criaron tres hijos que adoraban y habían sido felices.  No obstante, hoy no podía seguir siendo igual.  Ella no toleraba la presencia de Mariano cerca suyo.  Le resultaba aburrido, egoísta, por momentos hasta desagradable.  Se sinceró y reconoció que no eran sentimientos surgidos de la infidelidad de su ex.  Eran sentimientos que se había ocultado a ella misma.  De haberlos traído a la luz, se hubiera separado antes.  Era la más culpable de los dos.  Si se hubiera sincerado antes, Mariano no le habría sido infiel y no sería él, quien cargara con la responsabilidad ante el mundo, de la separación de ambos.  ¿Podría alguna vez, volver a compartir un momento a solas con quien fuera su esposo, sin sentirse incómoda?  ¿Podría llegar a divertirse con él como antes?  ¿Ver crecer a sus nietos, organizar una salida con ellos?  ¿Sentirse cómoda y contenta como se sentía con…?  Pablo.  Sentirse como se sentía con Pablo.  Respetada, escuchada, divertirse como con él.

La mañana de domingo era fría pero con sol.  Mariano ya estaba allí y por la cara de él y de Santiago, el almuerzo del día anterior, había sido comentado.  Lucas y su mujer estaban demorados.  Su nuera la reclamó en la cocina.
—Vivi, estoy al tanto que Santiago habló con vos.  Sé que no te va a gustar lo que te voy a decir.  Pero Santiago es un poco… infantil para algunos temas.  El psicólogo dirá que es un Edipo no resuelto.  Para mí es un tarado en algunas cosas.
Viviana escuchaba a la esposa de su hijo sin decir palabra.
—Tenés que darle tiempo.  No te olvides que encima trabaja con el padre y siente una obligación para con él.  Como un corporativismo machista —dijo levando los ojos al techo, como buscando palabras—. Yo te entiendo.  No soy nadie para aconsejarte ni meterme en tus decisiones.  Vos sabés si querés seguir con Mariano o no, y a quienes querés a tu lado.  Pero te quiero mucho, no quiero que nos veamos menos porque se te haga difícil discutir con Santiago.  Sobretodo ahora que vas a volver a ser abuela.  Llega otro niño a la familia.
Viviana se emocionó, no solo por las palabras de aliento de su nuera, también por la llegada de otro bebe a la familia.  La alegría le duró poco.  Su nuera se equivocaba, ya no eran una familia.
—Manteneme el secreto Vivi, Santiago quiere anunciarlo él en el brindis.

—Hagan silencio todos… voy a darles una noticia que nadie esperaba —Santiago intentaba imponer su voz por sobre la del resto—: Preparate Malena, se te acabó el reino.  En siete meses se viene el primo para darte batalla.
Saltaron de alegría, incluida Viviana, que si bien ya conocía la buena nueva, se alegró pensando lo divertido que sería tener dos nietos jugando con ella.
—Lamento mucho arruinarte el estofado hermano y la exclusividad —Lucas eligió ser el último en besar a Santiago y  su mujer, para poder decir su noticia—. Si buscabas prioridad, acabás de perderla.  Te ganamos de mano, Laura y yo seremos padres antes que ustedes.
—Lucas, no lo puedo creer, qué calladito lo tenían, felicidades. —Viviana se reía feliz.  Muchos nietos, para traer alegría y esperanza.
—Estoy tan contento  que pienso emborracharme ahora antes de que mis nietos se avergüencen de mí.
—Papi, te recuerdo que Malena ya puede avergonzarse.
Brindaban y reían.  Pasaron la tarde sin sombras del pasado.  Entre todos imaginaron lo divertidos que serían los domingos en pocos años, con un montón de críos revoloteando por el jardín.  Mariano y Viviana se miraron, seguramente compartían la imagen de lo que pudo haber sido su vieja casona con los nietos dándole vida otra vez.
—Mami, Laura está cansada, nos vamos, si querés te llevamos, o te vas mas tarde con Sole.
—Me voy con ustedes Lucas, gracias.  Mañana salgo para Mendoza a la mañana y quiero descansar.
—No sabía que viajabas.
—En el auto te cuento.



CAPÍTULO 9
VOLVER A OCULTAR LA VERDAD



Estaba inquieto esa mañana.  Se despertó demasiado temprano, el tiempo no pasaba más.  No podía ocuparse con nada, el día anterior había resuelto todo, hasta su bolso.   Sintió cuando el ascensor había traído seguramente a Viviana, pero no la llamó.  Tampoco ella se comunicó con él.  La situación no era la misma, algo en él había cambiado.  Miró la foto de Julieta y pensó:
—Es tan distinta a vos, sin embargo me siento con ella igual de bien que cuando estábamos juntos.
Si su relación con Viviana había girado hacia un sentimiento diferente, todo se tornaría muy complicado.  No podía proponerle nada, ella había sido muy clara y ambos aceptaron esta amistad desprovista de otro interés.  Si intentaba llevarla hacia otros rumbos, Viviana se alejaría de él y perderían ese compañerismo que les había devuelto la alegría y las ganas de planear salidas juntos.  Ella había sido muy clara con él.  “Amigos”.
Se sabía con sentimientos encontrados.  Por un lado sería mejor no tener que quedarse solo con ella justo ahora que las dudas lo rondaban; pero por otro, deseaba que el tiempo pasara de una buena vez y llegaran las ocho y media para  verla.  El timbre de su celular lo trajo a la realidad:
—¿Te quedaste dormido? Son menos veinte ¿Vamos? 
Absorto en sus pensamientos, no notó que el momento había llegado.
*-*-*
—Así que soy el vecino de una anciana con tres nietos, todos de golpe —bromeó al enterarse de las novedades.
—Si, tal cual. ¿Qué me contás? Prepárate que pronto me vas a tener que llevar a cenar en silla de ruedas.
Mendoza se mostraba ante sus ojos con su exquisito paisaje.  Hacía frío, pero la ruta de los vinos lo aplacaría.
Llegaron al hotel.  Pablo había reservado cuartos contiguos con una vista estupenda.  Se abrigaron para dar comienzo a la recorrida.
Viviana no era experta en vinos. Escuchaba atenta las acotaciones y preguntas de él.  Era muy fácil estar a su lado.  Pablo era fuerte, masculino, buen mozo, caballero.  Su conversación resultaba agradable a sus oídos.  Siempre tenía una broma en la galera para divertirla.  Se permitía a su lado, ser auténtica.  No ocultaba sus estados de ánimo.  Casi sin darse cuenta el día terminó y llegaron agotados al hotel.
—Pablo estoy exhausta.  Necesito reponerme después de probar tantos vinos. ¿Te parece si tomamos un baño caliente antes de cenar? 
—No pienso bañarme con vos.  Prefiero bañarme solo.
—No seas tonto, ¿te parece o no? 
—Dale, el primero que termina espera al otro en el lobby.
Como un juego, como un chico, después de semejante broma intimista.
Bañarse juntos.  Jamás se habían bañado juntos Mariano y ella.  ¿Cómo sería bañarse con Pablo? ¿Cómo habría sido Pablo con Julieta?  
Se reprendió: «¿qué clase de preguntas eran esas?  No se piensa así de un amigo».
¡Hacía tanto que no hacía el amor!  Jamás podría hacer el amor con otro hombre que no fuera Mariano.  Le daría vergüenza.  ¡Qué tonta! Era una mujer grande, ¿por qué le daría vergüenza?  Seguramente Pablo no haría sentir avergonzada a una mujer en la intimidad.  ¿Cómo sería él en la intimidad? 
¡Un horror!  Su cabeza se había vuelto loca.  ¿Desde cuándo se hacía esas preguntas?  El vino seguramente la había alterado en su buen juicio.  Era una falta de respeto para Pablo ubicarlo en esa situación ¿Cómo podría cenar con él si tenía esas estúpidas ideas en la cabeza?
—Pablo ¿estás listo? —preguntó por teléfono— Perdóname estoy más que cansada… no te olvides que soy una abuelita.  Ya me puse el pijama, prefiero irme a dormir, ni hambre tengo.  ¿Me despertás mañana y me perdonás hoy? 
Entendió y la disculpó.  También él prefería no quedarse a solas con ella esa noche.  Los motivos eran diferentes.  Ella estaba cansada y él demasiado perturbado como para poder seguir sosteniendo esa relación tal cual la venían  manteniendo.   Pensaría tranquilo en la noche y la luz del día lo haría ver la realidad.  No se podía recorrer bodegas en medio de dudas.  No era lo más aconsejable.
Esperaba a Viviana, sentado en la mesa del desayunador del Hotel, junto a la ventana que daba al jardín.  En la noche, una tormenta de nieve había teñido de blanco toda la vista.  Miró hacia las escaleras y la vio bajar; hermosa, radiante, con la alegría dibujada en el rostro.
—¿Viste hacia el jardín?  Está todo nevado. Es una maravilla.  ¡Vamos!, te reto a una guerra de nieve.
No era una propuesta. Lo tomó del brazo arrastrándolo hacia el jardín, casi sin darle tiempo a calzarse la campera.  Estaba intentando ponerse los guantes cuando recibió el primer bombazo de nieve justo en el pecho.  Apuró el trámite y comenzó a responder.  Tal vez el abuelazgo de Viviana la había hecho retrotraerse en el tiempo, porque parecía una nena jugando, tirando y esquivando bombas, muerta de risa.  Al principio fue considerado, pero ella atacaba con fuerza.   Se hizo de una gran bola y la amenazó.  Viviana comenzó a correr.   Tiró su arma  para alcanzarla y tomándola de la cintura, ambos cayeron rodando por la nieve en la pendiente del jardín.  Quedó con la mitad de su cuerpo sobre el de ella.  La risa desapareció, se miraron, sintiendo el aliento del otro.  Se incorporó tendiendo su mano solidaria a Viviana.  Estaba excitado, tenía que disimular lo que le ocurría.  Las dudas de la noche, estaban resueltas.
—¿Te das cuenta?  Ahora tenemos las camperas empapadas.  Tratemos que se sequen junto al hogar y desayunemos. —Luego refunfuñó—: Si vos sos una anciana yo soy un dinosaurio, me agotaste.
Dejaron secando sus abrigos, y se sentaron a desayunar.  Los dulces caseros eran riquísimos, comentaron lo conveniente de aprovisionarse de algunos en el centro, para llevar a capital.
Durante el desayuno, Viviana hablaba casi sin mirarlo a los ojos.  Lo que no le permitió ver que él no le quitaba la vista.   La situación en el jardín había sido inesperada, absolutamente fuera de lugar, pero también hermosa.  El cuerpo de ella sintió al de Pablo completamente afín.  Dio gracias que él diera un pronto final a la situación, porque se hubiera quedado allí eternamente.  Estaba en un gran problema.  No quería perder a su amigo, pero él era tan agradable, tan compañero, tan seductor.  Su cuerpo lo reclamaba con tanta ansiedad, como la que recordaba, había sentido en la adolescencia.
Pablo comprendió en el jardín, que no podía negarse a sus sentimientos.  El final de ésa amistad ya estaba transitándose.  Ella jamás aceptaría otra relación y él no podía continuar con la actual.  La miraba y lamentaba ser tan tonto. No haber controlado sus impulsos dejándose llevar por el encanto de esa mujer, que a sus ojos era la indicada.
Planearon el resto del día:
—Veamos cómo nos organizamos con el día de hoy; pero desde ya te digo que a la guerra no vuelvo a jugar.
—¡Cobarde!  Porque perdiste—dijo burlona.
—No perdí, tuve un momento de lucidez, del que vos carecés por completo.  Si seguíamos ahí, no solo la campera estaría secándose.
—Excusas, perdiste, te hice morder el polvo de la derrota.
—Todo depende cómo se mire.  Que yo sepa te tenía inmovilizada, por lo tanto gane.
—Mentira, eso será en otro deporte, en éste hay que batir al enemigo a bolazos de nieve, no en batalla cuerpo a cuerpo.  Perdiste, admitilo —guiaría la conversación a cualquier rumbo que no fuera el que la dejara en evidencia.  Tenía que llevar todo aquello que sintió al terreno del juego.  Pablo no podía notar cuánto la excitó su cercanía, ni cada uno de sus pensamientos confusos.
—Yo con gente cabezona no discuto.  Planeemos lo que vamos a hacer o seguiremos acá perdiendo el tiempo.
Evidentemente para él la amistad seguía en pie.  Un hombre como él, no podía sentirse atraído por una mujer tres veces abuela.  Era digno de alguien mas joven, sin historia, sin mochila.
Acordaron pasar por la bodega que en el día anterior, había seleccionado Pablo para proveer de vinos su restaurante.  Luego almorzarían en el centro, comprarían recuerdos y dulces caseros.  Para cuando hubieran terminado, seguramente sería la hora de prepararse para la cena.  Habían visto un restaurante selecto, camino a una de las bodegas, que estaba recomendado en la guía gastronómica, y decidieron que cenarían allí.

—Si seguíamos en la tienda te hubieras comprado medio Mendoza—reprochaba Viviana.
—No vas a decirme que no te tentaba todo.  Viviana, me extraña.  Vos fuiste demasiado módica.  Ahora que no suceda que te vas a meter todos los días en mi casa para comerte mis dulces y embutidos—aclaró.
—¡JA! Mirá quien habla.  Si te comés todo eso no vas a pasar por la puerta.
Se divertían mucho juntos.  Desde que salió de Buenos Aires, Viviana puso su celular en vibrador.  No quería interrupciones.  Cada tanto miraba los mensajes.  Soledad y Santiago, habían dejado los suyos.  Contestó a ambos sin decirles dónde estaba.  Lucas jamás la llamó.

Se había bañado y tenía que vestirse.  No sabía qué ponerse, quería estar bonita, pero no llamativa.  Quería gustarle, pero no espantarlo.  ¿Quería que él se sintiera como ella?  Tenía un tornado en su cabeza.  ¿Qué pensaría la gente?  Nadie entendería este impulso desenfrenado.  No tenía idea si a Pablo le gustaba, si le resultaba atractiva.  Solo sabía que él la consideraba una amiga.  Llegó a suponer que si Pablo sentía como ella, la hubiera besado cuando cayeron en la nieve.  Lo sintió tan cerca. 
Era espantoso haberse enamorado de él.  Si se daba cuenta, no solo perdería su amistad, también lo perdería a él.  ¿Podía vivir sin la amistad de Pablo ahora?
«Perdida por perdida, al menos perderlo con dignidad», se dijo, y seleccionó lencería fina de color negro, camisa de seda, pantalón y zapatos de taco.  El abrigo la cobijaría del frío y si no lo hacía, ya habría tiempo para curarse la gripe. 
Nada podía ser más bochornoso que haber descubierto a su marido con otra mujer frente a sus amistades.  Estaba en Mendoza, a miles de kilómetros de cualquier ojo indiscreto.  Ya una vez se conformó con como la vida había modificado sus sueños, no volvería a pasarle sin intentar pelear por su deseo primero.
Parado en el lobby, Pablo leía los folletos para excursiones recomendadas en la zona.  Sintió la mano de Viviana apoyada en su hombro, giró para verla sin sacarse los lentes. 
«¡Espléndida!»  Se quitó los lentes para verla mejor y le dio voz a sus pensamientos:
—Esplendida  —lamentablemente… espléndida y allí a su alcance, sin poder hacerla suya.
—Gracias, me puse lo primero que encontré —se rio Viviana, feliz de que al menos visualmente, él estuviera conforme con lo que le ofrecía.
Ya en el auto camino al restaurante, se planteó si no se le había ido la mano en su atuendo.  Pablo la miraba de reojo, pero no decía una palabra. 
«Lo avasallé, me fui de mambo, como dicen los chicos.  Está asustado.  ¡Claro!, él me ve como a una amiga, y yo me le aparezco como para comérmelo.  Me descoloqué.  Soy una bestia. ¿Cómo hago para remontar esta situación? ¿Cómo se me pudo haber ocurrido?  Seguramente ya descubrió lo que me pasa, lo que siento por él.  No debe saber cómo salir de la situación a la que lo embarqué».
El restaurante parecía complotado contra Viviana.  Romántico, cálido.  Estaba cada vez más segura que su ropa era un error y para colmo ella había sido quien seleccionó el restaurante de la guía.
—Me parece que metí la pata al elegir el lugar.  Es como….
—Íntimo —dijo Pablo sin levantar la vista del menú.  Reprochándose el no haber sido más precavido y discutir con Viviana la elección del lugar. 
No volvieron a tocar el tema.  Viviana porque sintió que Pablo se encontraba incómodo allí.  Pablo porque le tenía miedo a sus palabras.  Ya en el lobby se le había escapado en voz alta su pensamiento. 
La charla derivó en las bondades del menú, la rica comida, en tratar de deducir qué especias habían utilizado en cada plato.  Toda la cena, hablando casi de trabajo y de los horarios en que debían levantarse al día siguiente para llegar con tiempo a aeroparque.  La incomodidad de los dos era incontrolable, ambos percibían eso en el otro.  Ambos se reprochaban haber arrastrado a esa situación, al otro.
El regreso al hotel, no se diferenció de la ida.  Recogieron en la conserjería sus llaves para subir a sus cuartos.  La escalera era más alta ahora, o ellos retrasaron mucho el recorrerla.  No querían separarse pero sabían que no podían retener al otro.  La amistad estaba en juego.  ¿Importaba la amistad en ese momento?  ¿Les importaba esa unión que habían conseguido y en la que se sentían tan a gusto? 
Al llegar a la puerta de su cuarto, Viviana hizo girar la llave en la cerradura, abrió y volteó para despedirse.  Al hacerlo se encontró pegada a él, que la miraba, y no pudo evitar el suspiro ahogado que la situación le produjo.  Pablo la escuchó, la sintió en su corazón, en sus entrañas.  No se contuvo y se acercó a su boca.  La besó casi sin rozarla, ella se dejó besar confundida. 
La aceptación de Viviana dio paso al torbellino posterior.  Todo era pasión, desenfreno, desparpajo.  La elección de la lencería no había sido necesaria. Pablo requería el contacto directo, sin intermediar nada, piel con piel, boca con boca.  Ni de adolescentes se habían comportado tan apasionados.  Un juego amoroso eterno, lleno de besos, caricias recorriéndose los cuerpos, mirándose a los ojos.  Descubriéndose, deleitándose.  Se poseyeron, se extasiaron, se amaron y continuaron amándose toda la noche; sin palabras, hablando solo a través de sus cuerpos, de sus deseos.
El sol comenzó a iluminar el cuarto, todavía estaban despiertos abrazados desnudos en la cama.  Viviana lo miró y se tapó la cara con la sábana:
—¡Qué vergüenza! No me reconozco, soy una loca.
Pablo fue descubriéndola suavemente.
—No te das una idea de lo genial de tu locura, —mientras lo decía, besaba cada centímetro de piel femenina a su alcance—. No tomemos el vuelo Viviana, quedémonos acá hasta morir de inanición —le rogaba.
—Vejetes encontrados en plena trampa. Su Alzheimer les hizo olvidad alimentarse… —parafraseaba ella imitando una noticia de diario.
—Vos te decís muy vieja, pero ésta vejeta me dio guerra toda la noche —estaba de excelente humor esa mañana.
—¿Cómo puede ser que no hayamos podido mantener nuestra amistad? ¿Qué vamos a hacer ahora? 
—Yo pienso disfrutar… amarte, seguir disfrutando, amarte… y así hasta que me tengan que internar.
—Sabés a lo que me refiero.  No va a ser fácil y por nada del mundo quiero perder la amistad que tenemos.
—No perdemos la amistad Vivi, sumamos el amor.  Te quiero, si algo me faltaba para terminar de entenderlo era ésta noche.  Te amo, mi mente te ama, mi corazón te ama, mi cuerpo te ama.  No estoy vejete ni a palos.  Tengo más energía con vos, que a los quince.
—Me siento igual.  Yo no sabía… que podía ser tan… desprejuiciada.
—Bueno, debés reconocerme el talento.  Soy irresistible. 
—Sí, lo sos —dijo tomándole la cara entre sus manos y besándolo.
Ingresaron al hotel, como dos amigos y se retiraban del mismo como  amantes adolescentes en viaje de egresados.  Abrazándose, besándose, acariciándose, prestándole la mínima atención al conserje y al resto del entorno.  Tomaron su vuelo, y en el mismo, debieron esforzarse por mantener el decoro y no desbordarse en caricias.  Al llegar a su edificio, debían separarse.
—Tengo un catering el viernes, con el viaje retrasé todo.  Me organizo, voy a comprar las provisiones…
—Ufa.
—Pablo, voy a estar ocupada el resto del día, si estás cerca no voy a poder trabajar. Te espero en casa a cenar ¿dale? 
—Dale —le respondía, pero no se marchaba, era más interesante besarla y le contestaba como un autómata.
—Fuera, bicho, fuera. No entorpezca a los trabajadores, pórtese bien y regrese a la hora de la cena.
—Ok —dijo resignado. Ya en la puerta, se quedó pensando, la miró, la sostuvo por la cintura y le dijo—: Acepto, pero no te arrepientas Vivi, no quiero que cambies de parecer.  Hagamos un trato.
—Escucho.
—Si en algún momento, si algún día, cambias de opinión, o te hacen cambiar de opinión, prometeme que voy a tener la posibilidad de escucharlo de vos primero.
—Te prometo que cualquier cosa que me obligue a alejarme de vos, vas a ser el primero en saberlo.
Pero ésta vez todo sería distinto.  Pablo no era Mariano, ella no era con él como había sido con su esposo.
Se besaron y se fue. 
Se tiró en el sillón del living.  Estaba cansadísimo, no podía sostener su cuerpo, pero la excitación por lo que sentía, no le permitiría descansar.  El cambio en la relación con Viviana, había sido como un rayo en su vida.  Rápido, inminente y movilizador.  Estar con ella era sumamente sencillo.  Hacerle el amor era rejuvenecedor, pero por sobre todas las cosas extasiante.   No podía comprender cómo Mariano perdió a esa mujer, sensata, culta, apasionada, cálida.  Se alegró que el “ex” fuera tan idiota, a él no le pasaría.  No podía permitirles a los hijos ni a nadie que la alejaran de él.

Viviana tenía mil cosas para hacer, el viaje la había demorado con sus obligaciones, pero no podía organizarse para comenzar a hacer algo de lo mucho que debía.  Estaba como tonta.  A pesar de la ducha, las caricias de Pablo continuaban en su piel.  La marcaban, la recorrían; las añoraba.
Finalmente encontró la manera de comenzar a ocuparse de sus obligaciones.  Sacaba uno de los pasteles del horno cuando su hijo Lucas llamó a la puerta.
—Dejame verte bien… —la observó detenidamente y en profundidad—, sí, estás feliz.
—Lucas, querido —dijo aflojándose.
—Veo mami, que lo pasaste muy bien en Mendoza.
—Lo pasé bien, las bodegas son interesantísimas, Pablo cerró trato con una… me traje un montón de dulces caseros… bueno, él se trajo más —Viviana trataba que su hijo no notara nada más que la alegría de un viaje amistoso, que la había sacado de su rutina.
—Si.  Ojalá mami, ojalá que haya sido un viaje bueno para vos.  Quería verte para estar mas tranquilo.  Ahora, lo estoy.  ¿Estas armando el catering del viernes? 
—Si, apurada, con lo del viaje me demoré un poco más de lo esperado —afortunadamente, Lucas había cambiado a un tema menos comprometido.
—Quiero conocerlo.
No había sido posible eludir la realidad, su hijo era intuitivo.
—Mi amor, estoy bien, estoy muy contenta, me siento muy cómoda y contenida.  Pero no es el momento, los ánimos no se encuentran todavía como para que presente a nadie.  Si te presento a vos, ofendo al resto.  Confiá en mí, y gracias por quererme de ésta manera.
—Entiendo. — Lucas alzó a su madre en andas y la hizo girar mientras le decía—: Si alguna vez te lastima o hace algo que te hiera, me avisás y lo cago a palos ¿entendido? 
—Entendido Ángel guardián.


CAPÍTULO 10


Es imposible ocultar la felicidad






—Mami, te llamo desde el lunes.  ¿Dónde estabas? Me gustaron las sugerencias para el bautismo ¿Cuándo empezamos? 

—Qué bueno hija que te gustaran.  Hoy estoy cocinando las bases para un catering del viernes.  Mañana voy a estar a full con eso, porque a la noche salgo con las chicas.  Supongo que el viernes en la tarde podremos vernos para terminar de organizar todo.  Igual quédate tranquila, el bautismo es el otro sábado, nos sobra tiempo.
—Genial, el viernes en la tarde te ayudo a entregar el catering y nos venimos para casa a cerrar las ideas.  Me encantó el traje que le elegiste a papá.
—Lo había elegido él de entrada, solo lo acompañé a comprarlo.
—Estaba tan feliz de que lo acompañaras mami, pero después me pareció que andaba medio deprimido. ¿Hablaron de algo? 
—Sole, vos ya sabés que nos separamos.  Aceptá que eso pasó y dejá de hacerte ilusiones.  Tu padre ya se dio cuenta que no tiene que perder su tiempo conmigo.
—Todavía no me dijiste dónde estuviste metida.
—Viviendo hija, viviendo.

—Decime que las ocho es la hora indicada para cenar— Pablo preguntaba ansioso en el teléfono.  Corrió todo el día con las cosas del restaurante, para poder ausentarse esa noche.
—Las ocho es la hora indicada en la invitación señor, está usted en lo cierto.
—A las ocho en punto estaré ahí.  ¿Cómo estas? 
—En las nubes, ojalá que mis clientes del viernes no sean muy exigentes, no pude concentrarme en todo el día.
—Puedo ofrecerme para probar y darte mi opinión al respecto.
—Ni lo pienses, no tengo tiempo para rehacer nada y si te escucho decir que algo no está bien, no lo entrego.
—Nos vemos a las ocho.  No sabés lo ansioso que estoy por volver a estar con vos—dijo sinceramente.

Cocinar siempre le gustó, pero ese día, a pesar del cansancio, estaba mucho mas contenta de lo habitual.  Se casó con Mariano embarazada, se amaban y pronto llegaron Lucas y Soledad.  No tenía quejas de su relación sexual con su marido y sin embargo con Pablo todo era diferente.  Pablo la encendía, la emocionaba.  Hacer el amor ahora era mucho más excitante.  No era que con Mariano no sintiera, era que con Pablo enloquecía.  Seguramente, se dijo, es por la novedad y el tiempo de soledad.  Sentía que ya no contaba con el don de seducir y casi sin proponérselo había seducido a un hombre encantador, sexy, varonil.
Lucas intuyó lo ocurrido y no pareció afectarle, pero con el resto no sería tan fácil.  ¡Que vergüenza cuando se enteren Sole y Santiago! 
—Mami, ¿Cómo estás? —Soledad otra vez en el teléfono.
—Bien Sole, atareada como te dije antes.
—Mami… yo te quiero mucho… perdóname cuando no sé expresarlo.
—¿Qué pasa hija? ¿Hay algún problema? 
—Me llamó papá. —Hizo una pausa antes de continuar— : Viene… acompañado a la fiesta de Malena.
Fue un shock.  El sábado Mariano le rogó volver a estar juntos.  O era un gran mentiroso o buscaba la manera de provocarle celos.
—Sole, era una posibilidad que papá buscara compañía.
—Mami ¿Cómo hago para estar con vos, con él y con la que traiga? 
—Es la fiesta de tu hija, no la malogres por terceros.  Disfrutá de ese día Sole.  Tranquilizate.  Si tu padre encontró compañía, roguemos que sea alguien que lo valore, lo quiera y dejémoslo vivir.
—¿No estás molesta? 
—No, y no quiero que vos lo estés.
—Te quiero mami, perdóname si no sé demostrarlo.
—Te amo bonita, nos vemos el viernes.
Mariano acompañado.  No sería fácil verlo con una mujer al lado.  Esperaba no fuera la misma rubia de aquel jueves.  Eso sí que no lo toleraría.

—Ocho en punto, buenas noches. —Pablo llegaba puntual a la cena y consigo traía su calidez y sus besos.
Se alegraba de verlo, era ese aire fresco que la envolvía y la despojaba de malos pensamientos.
—¿Cómo fue tu día? —le pudo preguntar cuando dejó de besarla.
—Mi día fue complicado. Me lo pasé tratando de mantenerme lejos tuyo.  Pero me parece que vos no lo pasaste bien hoy, contame primero.
—Mariano va a ir a la fiesta de Male acompañado, Sole me llamó para contármelo —directa, sin ningún rodeo.
—Y eso te provoca….
—Primero desconcierto, después intranquilidad, no sé cómo se van a sentir los chicos con eso.
—Pregunto qué te provoca a vos. —Se había alejado de ella, quería que pudiera ser honesta y entender mejor los sentimientos que le generaba, al saber a su ex marido con otra mujer.
Acortó la distancia, verlo preocupado la enterneció.  Lo abrazó sin dejar de mirarlo a los ojos.  Ya no eran Mariano y su compañía quienes la preocupaban, sino la tranquilidad de Pablo—: No sé qué me pasará ese día, hoy no me provoca ni envidia, ni dolor.  En un rincón muy oculto de mi mente, pensé que me estaba allanando el camino, pero soy madre y no me resulta indiferente pensar en los sentimientos de mis hijos.
—Por un momento me asustaste.
—Caballero, no quiero espantarlo, pero… la comida está lista… y yo también.
—Tentador, sumamente tentador.  Si le parece Lady, cenemos que vengo muy ávido de postre.
—¿Se me ve en la cara la alegría?  Porque hoy estuvo Lucas y me notó alegre.
—Yo te veo radiante, pero no me gusta alardear.
—Si de alardear se trata, debo decirte que se te ve más que dispuesto.  Y eso es mérito mío. 
—Son sacrificios que los hombres hacemos para que las mujeres nos sigan dando bolilla.

Luego de la cena, Pablo levantó la mesa e hizo café, mientras ella disponía el lavavajillas.
—Tu café es especial, ¿por qué sabe distinto cuando lo preparo yo? 
Casi no le dio tiempo a terminarlo, la beso en el cuello, en los hombros.  La fue descubriendo de a poco, entre mimos.  Acariciándola hasta con la mirada. 
El cuerpo de Vivi, se despertaba antes que la tocara.  Sentirlo cerca ya la emocionaba.  Su perfume, su piel, sus labios.  Se sentía plena en su compañía y también íntimamente.
Se durmieron tarde, la pasión los demoró.  Despertarse junto a él, no le resultó extraño.  A cada momento se acostumbraba más a su presencia. 
—Buen día querida.
—¿Dormiste cómodo? 
—Muy cómodo.  Estoy feliz con vos.
Cenar en su casa, dormir con ella, desayunar juntos.  Para Pablo eso era rencontrarse con la vida.  Sentía que para ella era lo mismo.  Sin embargo en ningún momento le propuso acompañarla a la fiesta de la nieta. «Demasiado pronto», pensó.
—Esta noche salgo con mis amigas.  No creo que llegue antes de las doce y media…  una.
—Terminaré a esa hora más o menos en el negocio. ¿Querés que te pase a buscar por algún lado o nos encontramos en casa?  
—El primero que termina llama al otro.   ¿No querés descansar tranquilo en tu casa ésta noche? 
—Ni loco —contestó volviendo a besarla.

Se sentía incómoda, tenía que comentar con sus amigas sobre Pablo pero no sabía cómo ni por dónde empezar.  Nora rompió el hielo:
—¡Qué manía de tu hija, hacer cumple y bautizo el mismo día!
—Supongo que el divorcio demoró el bautismo de mi nieta.  Pero igual está bueno que sea ahora, la gorda va a poder disfrutar más de la fiesta.
—Me enteré que Mariano va a ir acompañado. —Nora había hablado seguramente con Soledad. 
—Si, me dijo Soledad.
—¿Cómo te cae eso?—preguntaba Marisa apenada.
—Tal vez hace unos meses me hubiera molestado.  Hoy estoy más allá.  Quiero contarles que… —Viviana encontraba la oportunidad de blanquear su situación ante las amigas—, estoy saliendo con mi vecino, el del restaurante.
Ambas amigas se sorprendieron.  Marisa sin poder evidenciar ninguna conclusión, Nora no pudo evitar su desacuerdo:
—¿Saliendo? ¿Con el gay? ¿Te estas acostando con él? 
—Me enamoré —dijo alzando los hombros.
—Por favor Viviana, no hace un año que te separaste del padre de tus hijos, sos abuela, ¿Cómo que te enamoraste? 
—Me enamoré.  No me lo propuse, pero me enamoré.  Estoy en las nubes.  Me muero por estar con él —se escuchaba y se alegraba de lo claro de sus palabras.
—¿De verdad Vivi? ¿Cómo es estar con otro hombre después de tanto tiempo? —Marisa quería detalles.
—Empezamos como amigos, nos hicimos compañía en la soledad.  El lunes lo acompañé a Mendoza por su trabajo…  No tengo idea en qué momento, pero empecé a sentirme como una colegiala.  No podía resistirme a su perfume a su cercanía.  Creo que antes de que los dos nos diéramos cuenta, éramos amantes.
—¿Te escuchás? —Nora desaprobaba cada palabra de Viviana.
—Me escucho, no sabés lo que me gusta ponerlo en palabras. Tenía miedo a sentirme avergonzada, incómoda; pero con Pablo no tengo medias tintas.  Soy apasionada, desvergonzada, directa.
—A lo mejor si hubieras sido así con tu esposo, no habrían terminado —Nora continuaba en su tesitura.
—Tal vez, no lo sé.  Pero no me pasó con Mariano, me pasa con Pablo.  A lo mejor también fuera que Mariano no me despertaba esta Viviana que sí despierta Pablo.
—¡Vivi, qué envidia! Me encantaría sentirme así con el mio.  Últimamente somos dos autómatas.  Hacer el amor es como….
—¡MARISA!, no la animes.
—Aflojá Nora, dejala en paz. —Y dirigiéndose a Viviana—:  me alegra que estés bien.  .  ¿Cómo hago Vivi para que mi marido me haga sentir lo mismo? 
—Marisa si pudiera poner en palabras lo que me pasa, sin caer en la crueldad de herir mi vida anterior.  No puedo explicarme.  Mientras solo éramos amigos, quería que el tiempo pasara pronto para volver a estar con él.  Disfruto tanto de su compañía.  Pero desde la otra noche… no sé cómo decirlo.  Soy todo fuego, mi cuerpo está desconocido.  Jamás fui tan apasionada, se los juro.
—Viviana, no me parece correcto lo que estás haciendo.  No sé que van a decir tus hijos.  Espero que no lo lleves a la fiesta vos también.
—No pensé en eso.
Llevar a Pablo sería como competir con Mariano a ver quién de los dos lo estaba pasando mejor.  Esa no era su idea.  Pablo debía entrar en su antigua vida de una manera mas digna.  La cena con Nora y Marisa comenzaba a incomodarla, acusó cansancio por el viaje y el trabajo y se fue temprano.   Estacionó el auto y subió a su departamento, envió el mensaje prometido a Pablo y se dispuso a esperarlo.


CAPÍTULO 11


Fiesta familiar




—Me siento culpable de dejarte solo todo el día.
—Me parece bien.  Sos culpable de eso.
—No quiero que parezca una competencia.  Quiero que entres a toda mi vida, más dignamente.
—No me expliques.
La contempló.  Estaba hermosa.  Debía dejarla ir.  Era suya, que nadie se atreviera ni a mirarla.

Soledad estaba visiblemente ansiosa.  Su marido trataba de tranquilizarla con caricias alentadoras y miradas de ánimo. 
            Ya en el templo Mariano presentó a Carolina.  Tendría diez años menos que él, era bonita y elegante.  No desentonaba a su lado, no era la rubia de aquella noche.  Pero era evidente que Santiago la conocía. 
Lucas y Soledad intentaban ser cordiales.  Viviana se mantuvo alejada, solo respondió cortésmente a las presentaciones y luego se dedicó a su nieta.  
—Mami, ¿estas bien? 
—Sole, no te preocupes por mí.  Estoy bien.  Me parece que tu padre también está bien.
—Nos la presentó hoy.
—Creo que Santiago ya la conoce de antes.
—Son compañeros en el Hospital, ella hace neurocirugía pediátrica.
—Tu padre se llevará bien con ella,  hablan el mismo idioma.
—¿Y vos mami? 
—Yo estoy muy bien. Disfrutá de la fiesta de tu hija, sacate de la cabeza cualquier cosa que te altere— no podía comentar con su hija, cuán bien estaba ahora.
Mariano supo comportarse y Carolina también.  No hacían alarde, se relacionaban de manera adulta, pero Viviana lo conocía, sabía que en la mirada de su ex no había amor, aunque sí admiración y esa era una buena puerta de entrada para convertirlo en un sentimiento más profundo a futuro. 
Ella ya amaba a Pablo.

—Espero que no estés molesta porque vine acompañado.
—Mariano, de verdad que te deseo lo mejor.  Me parece una mujer absolutamente presentable ante tus hijos.  Te felicito.
—Gracias ¿porqué no viniste con él? 
Se sorprendió por la pregunta, pero encontró la forma de responder y bromeó:
—Porque no quiero avasallarlo.  A ver si se me escapa asustado.
—Dudo que se escape Viviana —le dio un beso en la frente que sintió sincero.
—¿Viste a Carolina mamá? ¿Hablaste con ella?—indagaba Santiago, el humor de su madre.  Después de todo, el celestino había sido él.
—Me parece encantadora Santi.  Ojalá que se lleven bien.
—Gracias por no venir con él mamá.
—Santi, hoy era el día de Male.  Pero pronto voy a presentárselos.  Porque estoy enamorada, nos amamos y no quiero demorarlo más.
—Todavía no me hago a la idea mamá.  Me cuesta más verte a vos con un hombre que a papá con una mujer.
—Entendé que todos merecemos sentirnos bien Santi.
A la hora de los bailes prefirió hacerlo con Malena.   Todos los demás bailaron animados. 
Soledad se tranquilizó al ver a su madre moverse en la fiesta como si no le molestara la nueva situación de su padre.  A él se lo notaba con un perfil bajo, acorde a la situación.  Finalmente su padre había sido valiente afrontando ante todos su intención de no dejarse vencer, e intentar una nueva pareja.  Carolina supo ubicarse y no desentonar.  La fiesta de su hija se desarrollaba sin sobresaltos, más allá de las presentaciones del comienzo, y se relajó.
La esposa de Lucas se descompuso.  Mariano, Santiago y Carolina la asistieron en un principio pero lo mejor era llevarla a una guardia.  Los tres médicos y Lucas así lo hicieron.   Viviana se quedó acompañando a su hija hasta despedir al último de los invitados. 
—Mamá, andate al hospital, yo me arreglo sola.  Llamame en cuanto haya una novedad.
Mientras manejaba hacia el sanatorio, llamó a Pablo y quedaron en encontrarse en la guardia.  Manejaba angustiada, vestida de fiesta y camino a lo que esperaba no fuera más que un susto.
Antes de ingresar lo vio esperándola en la puerta:
—Tranquila amor, no va a pasar nada malo.
En la guardia encontró a Santiago y Mariano.  Lucas y Carolina estaban dentro con Laura.
Los dos hombres la vieron con él y lo observaron de arriba abajo.  Un hombre guapo, alto, bien vestido, ubicado.  Caminaba junto a ella, pero no la tomaba ni del brazo ni del hombro.  Se hicieron las presentaciones de apretón de manos, con rapidez, para poder transmitir las novedades.
—Laura está con contracciones, es demasiado pronto para eso.  Por suerte no hay pérdidas.  Carolina llamó al obstetra y están tratando de parar el cuadro. —Mariano los ponía al tanto.
—¿Cómo está Lucas? 
—Con un susto padre, pobre.  Pero seguro que van a poder frenar esto — Santiago no se notaba muy seguro de sus palabras.
Esperaron sentados en los sillones de la sala.  Por momentos comentaban alguna que otra cosa.  Pablo se mantenía callado junto a Viviana.
De la sala de guardia salió Carolina:
—Necesitamos algunas cosas de la farmacia, adentro están saturados de laburo con un accidente de micros que hubo y las enfermeras no pueden con todo.
—Decime qué necesitan y voy yo —salió al cruce Pablo.
—Te acompaño.
—No Vivi, quédate, vas a estar mejor acá, cerca de Lucas. —Y dirigiéndose a Carolina—: En cuanto tenga todo ¿cómo te lo alcanzo? 
—Lo entro yo o papá, despreocupate.  Conseguís todo en planta baja, junto a Admisión—dijo Santiago.
Pablo se fue y Carolina cruzó unas palabras con Mariano antes de volver a la guardia.
—Carolina dice que las contracciones van a parar en cuanto le apliquen el inhibidor.  Laura está bien, un poco asustada, pero bien. Seguro que mañana la mandan a casa.  Supongo que tendrá unos días de reposo y todo seguirá adelante.
—La fiesta, el baile, suelen ser desencadenantes vieja.  Quedate tranquila—comentó Santiago.
—Dale las gracias a Carolina Mariano, es muy amable acompañando a Lucas allá adentro.
—Todos hacemos lo que podemos Viviana.   Pablo también.  No lo llevaste a la fiesta y lo conocimos igual.

Pablo regresó y Santiago ingresó con la medicación.  Quedaron los tres solos.  Viviana y sus dos hombres.
—¿Tenés hijos Pablo? 
—No, no tengo esa suerte.
—Entonces no sabés de esto.  Son cosas que pueden pasar, no tenemos que alarmarnos.  La van a poner en reposo unos días y la controlarán mas seguido, pero vamos a tener un nietazo muy sano dentro de poco.
—Seguro que sí; los felicito.

Mariano sabía de lo que hablaba.  Laura volvió con Lucas a su casa y el embarazo continúo sin inconvenientes.  Solo precisó de más cuidados y recaudos, que todos se pelearon por otorgarle.


CAPÍTULO 12


Todo parto es luz




Se levantó esa mañana con una idea.  Concretarla sería sencillo.  Todo dependía de haber hecho la lectura correcta, de su relación con Viviana.
—¿Recordás mi idea de abrir un restaurante en Punta del Este? —Pablo le hablaba mientras la abrazaba.  Tal vez si la tenía atrapada en sus brazos, ella aceptara.
—Perfectamente.  Estaba esperando ver cuándo nos hacíamos una escapada para elegir el lugar.
—Cambié de idea.
Vivi estaba sorprendida.
—Cambiar… significa que dejaste lo de Punta por otra cosa.  ¿Cuál? 
—Quiero usar ese dinero en una casa para nosotros dos.
—¿Una casa? ¿Vivir juntos? 
—Una casa con una cocina grande, para que puedas cocinar sin chocarte con nada —decía con la ilusión en los ojos—, con muchos cuartos, para que vengan a dormir tus nietos, con un jardín para que corra el perro.
—¿Qué perro? 
—El que pienso comprar cuando nos mudemos.
La felicidad no le entraba en el pecho.  El teléfono los interrumpió, para darle una alegría que pronto comunicó a Pablo.
—Acaba de nacer Martín.
—Vamos ya. ¿Cómo están Laura y el bebé? 
—Sole dice que todo está bien.

Un bebé de cuatro kilos, larguísimo, había nacido por parto natural.  Lucas acompañó a su mujer y la emoción de haber visto nacer a su hijo, todavía lo recorría.  Abrazó a su madre como si fuera la primera vez.  Luego hizo lo mismo con Pablo.
—No puedo explicarles lo genial que es.  Verlo salir… que te mire, después de tanto tiempo y tanta angustia.  Estoy muy feliz.
—Felicidades Lucas, me alegro mucho.
—Este salame cree que es el único padre en la tierra.  Todos pasamos por lo mismo nene —Soledad se burlaba de su hermano.
—Si, pero ésta vez me toca a mí, nena.  Y el mío es un macho, como el padre.  No una nenita como vos.
—Andate antes de que te surta, más quisieras una nena —Soledad defendió su género—. A ver cuándo me dejan sostener a mi sobrino, que estoy ansiosa.
—Pablo, sentilo tuyo también —Lucas generosamente incorporaba a Pablo a su familia—. ¿Quién lo va a aguantar al malcriado éste con tanto abuelo dando vuelta? 
Pablo emocionado, sintió la caricia de Viviana en su espalda y respondió—: Ya planeamos una casa grande con cuartos para ellos y vamos a comprar un perro para que jueguen.
—¡MAMÁ! no me dijiste nada.  Compren una perra que es mas limpita que un perro —la aprobación de Soledad le otorgó a Viviana, la gota que rebalsaba el vaso de la felicidad.
Entraron a la habitación de Laura.  Se la notaba cansada y al mismo tiempo radiante.  Martín era un varoncito con el ceño fruncido, rozagante y fuerte.
—Tiene cara de hombre —decía Soledad con el bebe en brazos.
—Ya Sole, compartilo por favor —rogaba la abuela.
Viviana tenía a su nieto en brazos, Pablo detrás de ella lo contemplaba y acariciaba la pequeña cabecita.
—¿Cómo es que mi hijo acaba de nacer y ya tiene dos cuartos? —preguntaba Laura emocionada. 
Pablo contestó rápidamente:
—Todavía no tiene, pero me pongo en campaña ya.  Así nos lo prestan rápido.

La vida lo había golpeado duro, pero le otorgó la recompensa, poniendo en su camino a Viviana, y con ella a toda una familia de hijos y  nietos, que le alegraban el alma. 
Compraron una casa soñada.  Con un jardín inmenso.  Los sábados y domingos eran el refugio familiar.  Escuchar a los nietos de Viviana llamarlo y organizar con ellos travesuras, le fascinaba, aunque después debiera aceptar a los padres reclamándole.
Su espalda era ancha y podía con todo eso.
Durante la semana eran solo ellos y el perro, al que su mujer luchaba por educar y él por malcriar.
Viviana había encontrado el paraíso.  No cambiaba nada de su vida.  Sus hijos amaban a su pareja.  Sus nietos lo idolatraban, a veces no sabía si reprender a los menores o al grandulón.  Cualquiera de las dos cosas le resultaba difícil, sobretodo porque también ella disfrutaba de los líos que generaban.  Poco a poco había relegado su trabajo hasta convertirlo en exclusividad para su familia y su amado Pablo.
Encontrarlo le trajo a su vida, luz, pasión, compañerismo, seguridad.  Lo amaba de todas las maneras imaginables, lo admiraba, lo deseaba cada día más.

Tomaban café, relajados, como cada noche antes de acostarse.  Viviana atendió su celular y se retiró a la cocina para hablar en privado a requerimiento de su nieta mayor. Al  regresar informó a Pablo:
—Tenemos un problema —dijo.
Pablo se acomodó para escucharla.
—¿Pasa algo con Male? —Esa nena lo tenía comprado, con solo seis años hacía de él lo que quisiera.
—Me acaba de llamar.  Quiere hacer su cumpleaños en casa.
—No veo el problema —lo llenaba de orgullo la predilección de Malena —, podemos alquilar un inflable y contratar un mago… o una animación de princesas…
Ya estaba buscando en su computadora, todo lo necesario para satisfacer a la pequeña demandante.
Lo interrumpió—: Quiere hacer un pijama party… de nenes y nenas.
—¡DE NINGUNA MANERA!  Hay que cambiar a Male de colegio, sus compañeros son unos sátiros.  Urgente llamemos a Sole, pongamos fin de inmediato a esta locura… Un pijama party de sátiros y nenitas. ¿A quién se le ocurre?  Male está mal influenciada.  No me gustó nunca ese colegio.  ¿Cómo voy a hacer para cuidarla en medio de tanto…?  ¿Cómo hacemos Vivi?  No podemos decirle que no.  ¿Sole lo sabe?  Si no lo sabe tenemos que ayudar a Male a convencerla…
Viviana se reía primero por la ocurrencia de la nieta, y luego por el enojo desmesurado de Pablo que terminaba como siempre en aceptación a cada cosa que le pidiera Malena.  Fueron necesarios muchos besos y mimos para calmarlo.  Adoraba a aquel hombre y la vida que construyeron juntos.


FIN



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A todas las queridas lectoras de Viviana, les agradezco muchísimo que la hayan leído y que me acompañaran capítulo a capítulo con sus comentarios.
Es un honor para mí, el tenerlas como lectoras.
GRACIAS. 


María Border.


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196 comentarios:

  1. Me gusta..jaja será que lo de separse me es familiar ;)
    besos y exitos Mary

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    1. ¡Gracias Andrea! Todo un honor para mí tenerte de invitada en el blog. Cariños y saludos al pantano.

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  2. Hola, María, me tienes ya por aquí, y aún no estamos a viernes, pero la diferencia horaria ha jugado a mi favor ;)

    De entrada me encanta Viviana, porque la veo buena, pero decidida, de esas mujeres que pueden ser muy nobles, pero no te aguantan una y eso lo respeto muchísimo. Me ha dado pena leer su sufrimiento, pero es como pones al final, que este será el inicio de muchas cosas que vendrán y me encantará leerlas.

    Felicidades, amiga, por esta nueva aventura.

    Besos.

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    1. Reina, me alegra tanto que te guste el inicio. Espero seguir contando contigo por aquí. Sabes lo mucho que te admiro. Gracias.

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  3. Felicidades con esta nueva historia!!!! Por ahora bien Viviana! Afuera Mariano! Estoy enojada con él! Jajaj!
    Con mucho gusto seguiré leyendo!!!
    Besos!

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    1. Muchas gracias Lety. También estoy de acuerdo con la decisión de Viviana. Cariños y gracias por leer.

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  4. Me encanto la historia! Voy a esperar ansiosa el proximo capitulo :)

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    1. Gracias Jem, será un gusto tenerte por aquí. Cariños

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  5. Muy buen comienzo, me gusta mucho Viviana y he sentido el dolor de la traición. Ahora todo va a cambiar para ella.
    Estoy deseando leer más y esperaré los viernes!!

    Un beso grande!!!

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    1. Gracias Raquel, es un placer que pases de visita por aquí. Cariños.

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  6. No dejas de sorprenderme María... Menuda historia, ya lo estoy viendo, con este comienzo tan fantástico. Me gusta Viviana, ya veremos como se desarrolla la historia.
    Un besazos enorme y felicitaciones por este nuevo proyecto. Aquí estaré cada semana jajaja

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    1. Gracias Arman, siempre es un gusto recibirte. Cariños.

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  7. Guauuuu....Mary, me encantooooooooo!!!! lo vamos a poder disfrutar? ya quiero mass.....

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  8. Hola Mónica, muchas gracias. Como todas las historias que subo al blog, tendrán todos los viernes, si Dios quiere,los capítulos completos. Besos Monica y gracias por leer.

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  9. María Angélica Minig8 de febrero de 2013, 17:28

    Hermoso el primer capítulo María!!!!!!,fuera Mariano!!!!!!!,boludez?????ja ja,veremos

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  10. Jaja María Angélica, opino como vos, ¿boludez?. Gracias por leer.

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  11. Muy buen primer capítulo. Ahora a ver que sucede con esta mujer tan decidida.

    Un beso

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  12. Viviana me cayó bien de entrada, y quiero seguir leyendo! qué hace con Mariano, si se separa o es un impulso del momento...pero la veo como una mina con garra, luchadora. Ojalá si no que conozca otro tipo. Excelente, María. Besos!! :)

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    1. Gracias Maja. Veremos qué hace Viviana con su matrimonio, si concreta la separación o no. Cariños y gracias por leer.

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  13. Creo que Viviana ha sido muy radical con su decisión de separarse, pero comprendo el asco y la decepción de ver a su marido besándose con otra mujer. Me gustó mucho que esta novela comenzara con una escena de ruptura. Es como una sacudida para el lector.

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    1. Gracias Martín. Con respecto a la decisión de Viviana, debes ser el primero en considerarla radical. Je je, parece que hay muchas lectoras enojadas con el marido de ella, algunas hasta han pensado represalias. ;)
      En el próximo capítulo veremos qué decide hacer la protagonista y si Mariano acepta. Cariños y como siempre, gracias por leer.

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    2. Es radical porque no titubea en su decisión. Se ve que no es de esas mujeres muy inseguras que desarrollan un trastorno de dependencia con respecto de su pareja. Supongo que eso es positivo. :)

      Saludos.

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    3. Gracias Martín. Siempre me asombra, lo bien que leés entre líneas. Un gusto tenerte aquí leyendo. Como siempre. Cariños.

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  14. Un poco dura la decisión de Viviana, pero hay que ver que haría una si le sucede algo así.
    Besos.

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    1. Luciana, tal vez en el próximo capítulo sepamos un poco más. ;) Gracias por leer.

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  15. Hola, Maria. Acabo de leer este primer capitulo. Te cuento que me encantó Viviana, sentí su dolor y su destrozado corazón en cada párrafo. También pude sintonizar con Mariano, aunque creo que por el momento Viviana ha tomado la decisión correcta. Estoy ansiosa de tener el próximo capitulo!
    Besos

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    1. Gracias Camila. El viernes si Dios quiere, el próximo capítulo estará en el blog, y podremos enterarnos qué pasa entre ellos. Gracias por leer.

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  16. Capítulo fuerte pero muy realista. En todo momento me senti en la piel de cada uno de los personajes. No hay buenos ni malos, solo personas comunes. Me encantó!! Amo esta novela :)

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    1. Maja, miles de gracias. Espero no defraudarte. Cariños.

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  17. Me gustó mucho este segundo capítulo, María, leer las reacciones de los personajes en frío, por así decir, me encantó la postura de María, entiendo que los hijos no son todos iguales y no juzgo a quienes no actúan cómo yo lo haría, porque comprendo que debe ser duro ver a tus padres en esa situación. Apoyo de todo corazón a María y veo que aquí va a pasar de todo, y me muero por leerlo.

    Besos.

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    1. Gracias Aglaia. Supongo que con María te refieres a la hija "Soledad", o tal vez a Viviana, ahora me dejaste intrigada :) Cariños.

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  18. Del segundo capítulo me quedo con esta frase de Viviana: "Yo también te quiero, Mariano. Pero quererte no me estaba haciendo feliz últimamente".

    Y es que a veces querer no es suficiente. Hay gente que necesita sentirse viva. El que me está dando algo de pena es Mariano que por tontear con otra se está quedando solo.

    Saludos. :)

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    1. Jaja. Bueno, a ver cómo sigue Mariano ahora. ¿Te parece Martín? Insisto, me gusta lo que ves cuando leés Martín. Cariños.

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  19. Me encantó,super atrapante en lo mejor se cortó!
    Los personajes transmiten sentimientos!!!
    Creo que los dos tienen varios temas que replantearse....

    María sigo enojada con Mariano por ahora....Pués aprenderá a encontrar sus medias,ja( entiendo a lo que apuntaba Mariano ) Me he reído que en un momento tan fuerte haga esa comparación, ja..Además es real, una característica muy propia de la mayoría de los hombres, hay excepciones debo reconocer, nadie se ofenda por favor... :)
    Hasta la semana próxima! Besos!

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    1. Jaja Lety, muchas gracias. Para algunos hombres, no encontrar sus medias es importante ;)
      Hasta la próxima semana Lety.

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  20. Muchas felicidades Mary por esta nueva historia, me ha encantado, la posición de Viviana es difícil pero muy correcta según mi parecer. Ellos necesitan un tiempo, volver a establecerse como personas y descubrir lo que ellos quieren. Estoy segura que podrán salir victoriosos de este bache.
    Gracias por compartir tus historias, son de lo mejor.

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    1. Muchas gracias Wendy. Espero no defraudarte. Saludos.

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  21. Qué momentos tan tensos entre los padres y sus hijos. Todos necesitan tiempo para encajar lo que ha pasado y para volver a empezar de nuevo.
    Deseando leer más. Un beso grande!!

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    1. Gracias Raquel. No debe ser una situación fácil las que le tocó vivir- Veremos qué van resolviendo éstos personajes, el viernes próximo. Cariños Raquel.

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  22. Los lei, los dos capitulos juntos. Que dificil situacion, cuanto dolor debio sentir cuando se sintio traicionada, pero que fuerte y sabia fue, al darse cuenta que en el matrimonio algo fallaba, y que a su manera ella tambien lo estaba engañando a el, no con un hombre. El se debio sentir perdido, y que mala suerte que la unica vez que la engaña justo lo pesca su mujer. Me encanto. Mariano la va a tener que remar para reconquistarla, si es que lo logra. Ojala puedan volver a empezar. Besos y como siempre un placer. Ahora empiezo a leer tu ultimo libro que ya me compre en Amazon. El dueño de mi arte



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    1. Muchas gracias por el comentario Sandra. Te hice sufrir en éstos capítulos, espero remediar esa situación en los próximos.
      Me alegra que tengas El dueño de mi arte. Ojalá lo disfrutes.
      Cariños.

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  23. Aún no entiendo el porqué las personas tratan de entender o hacer cambiar las decisiones de otros.

    Es molesto ver como los hijos tratan de entrometerse en la vida de sus padres, será que llega un momento de la vida ¿en que creen que los papeles se invierten?, espero no llegar a ese momento.

    Me gusta la sinceridad de Viviana y la manera abierta que tiene para exponer su perspectiva, a ver que pasa con su vida en los siguientes capítulos.

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    1. Hola Jennieh, tal vez ponerlo en una historia, provoque que algunos puedan ver los errores propios al leerlos. También me cae bien Viviana. Besos.

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  24. Olvidé mencionarte que me gustan muchos los personajes que escogiste para esta historia.

    Un beso.

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  25. Ahhhhhhhhhhh..me mataste......
    jajaja
    muy real todo..también la esperanza que es lo que impulsa a leer esta historia
    felicitaciones!

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    1. Gracias Andrea. Votemos por la esperanza. Ya veremos. ;)

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  26. Hola, María, en qué momento lo dejas, creo que sí conozco a este Pablo, lo conozco bien y me gusta mucho ;)

    Me ha gustado este capítulo en el que nos presentas ese "insight" de Viviana, para ubicarnos en su mente, saber qué piensa, qué está pasando con ella, cómo pretende enfrentar al futuro, que es comprensible no tenga muy claro. Algo que también me gusta de ella es que a pesar del dolor, es una mujer justa, está molesta con el ex y con razón, pero no le echa toda la responsabilidad de su propia inconformidad, de saber que ella necesita más. ¿Se nota que me ha gustado mucho? Te ha quedado genial, felicidades.

    Y espero para saber un poquitín más del señor Pablo, que quiero saber cómo aborda a la querida Viviana.

    Besos.

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    1. Aglaia, contás con la ventaja de haber chusmeado la foto de Pablo. Como vos, creo que Mariano no tiene toda la culpa. Cuando en una pareja algo se rompe, difícilmente sea responsabilidad de uno solo. Al parecer Viviana puede entender eso.
      Ja Ja, sí se nota que te ha gustado, y te agradezco que lo digas.
      Veremos si Pablo aborda a viviana, o si es su amigo, o...
      Cariños Aglaia.

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  27. Precioso el capítulo, me ha gustado conocer los pensamientos de Viviana y saber que es una mujer justa, a pesar de todo lo que le está pasando.
    Me pasaré por facebook a conocer a Pablo!!

    Un beso María!!!

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    1. Qerida Raquel, veo que nos va cayendo bien la personalidad de Viviana. Pablo ya quiere conocerte, te espera en mi Facebook. Besos

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  28. María!!! No puedes dejarlo ahí, ahora toda una semana para saber más... En fin, me armaré de paciencia y esperaré tranquilita.
    Una historia estupenda, estoy bien enganchada.
    Me gustan todos los personajes, encima son muy reales, los hijos intentan hacer (lo que en mi opinión) haría la mayoría, ver como el matrimonio de tus padres se rompe, causa un terrible dolor. Viviana es una mujer sincera y junsta, estoy muy de acuerdo con lo que opina Aglaia, y Mariano, ha hecho algo terrible (tiene arreglo, pues no ha sido consumado)pero muchos hombres y mujeres, cuándo sienten cierto vacío, intentan llenarlo con otras personas, que les hacen sentir lo que creían perdido.
    En fin, una maravillosa historia real y de nuestro tiempo, me paso a conocer a Pablo.
    Besazos mi querida María!!!

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    1. Gracias, como siempre Arman. Todas las decisiones de uno que afecten la vida de otros, no siempre puede verse con generosidad, y suele anteponerse el bienestar propio. No está bien, claro que no, pero las personas solemos tener ese egoísmo mientras no abrimos los ojos.
      Pablo te espera en el Facebook.

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  29. Hola María, te dije que esperaba con ansias que llegara el viernes, y realmente ha valido la pena, Viviana es firme y estoy completamente segura que todo irá por buen camino, ella necesita este tiempo, reencontrarse. Me da gusto leer el apoyo de sus hijos, su vecino tendrá mucho que ver en su nueva forma de ver la vida, aunque creo que Mariano no se dejará vencer, después de todos ellos se aman y deben estar pendientes uno del otro, después de todo no porque estén casados significa que deben dar por hecho que no pueden gustarle a nadie más. Creo que de esto partirá el volverse a enamorar.
    Excelente historia María, estoy muy cautivada por ella.
    Aunque mi deseo sería que subieras los capítulos más seguidos, estoy segura que podré soportar la espera.
    Besos,
    Mariela

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    1. Mariela, un gusto leerte. Ya te tengo acostumbrada a esperar a los viernes, no me reclames porfa. Así hay tiempo de desearla. ;)
      Vamos a ver qué le pasa a Viviana ahora, que puede pensar tranquila, que puede analizar su corazón y sus deseos. Vamos a ver si Mariano cuenta con las armas de seducción necesarias... Veremos si el vecino la ayuda...

      Gracias por leer Reina.

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  30. ainss ese vecino me tiene alusionando :D

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  31. Uhhhh, me tiene cautivada la historia!
    Cuanto sufrimiento, pero la veo bien plantada a Viviana a pesar de todo.
    Me quedo ansiosa esperando hasta el próximo viernes!
    Muy lindo el vecinito!!! Mmm, que pasará.....
    Besos!

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    1. Gracias Leticia. Esperaremos juntas. MUCHOS BESOS!!!!!

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  32. Ah.....Pablo! hummm
    decime que se apellida Smile y me muero!
    sos divina !

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    1. Gracias Andrea. Para vos y solo para vos, se apellida Smile. Besos y gracias por leer.

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  33. Bueno, viendo el vecinito yo iría a pedirle una tacita de azúcar :P
    Me gusta cómo lo estás contando, es una historia muy humana.
    Besos.

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    1. Jaja, Luciana, creo que yo también buscaría excusas para ver al vecino más seguido.
      Muchas gracias por el comentario.
      Besos

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  34. Ay, María, por raro que parezca, creo que voy a empezar a sentir pena por Mariano y no quiero, pero lo muestras tan humano, y ese es uno de tus grandes méritos, que todos tus personajes lo son. Me encanta cada vez más Viviana, es tan firme, tiene tan claro lo que quiere mejorar, lo que no quiere para su vida, es admirable.

    Solo he echado en falta al vecino, ¿dónde está el señor?

    Besos.

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    1. Gracias por tu comentario Aglaia.
      Te prometo que al vecino lo conocerás en el próximo capítulo. Ahora, una vez que lo conozcas, veremos si sientes pena por Mariano, o...
      Besos

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  35. estos capitulos me transpoto t es excelente, ana maria seoane riera

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    1. Muchas gracias Ana María. La idea es que disfrutes de la lectura y te distraigas un rato.
      Cariños.

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  36. Me ha gustado mucho el capítulo de hoy. Nuestra Viviana se muestra firme y muy segura de lo que hace. El pobre Mariano no sabe qué hacer.

    De acuerdo con Claudia, tus personajes tienen muchos sentimientos y es una gran cualidad tuya como escritora.

    Ansiosa por saber cómo sigue!!

    Un beso y te deseo un feliz fin de semana!!

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    1. Gracias Raquel. Me encantó la entrevista que me hiciste para tu blog y tus reseñas de mis libros. Mil gracias.
      Como dices, el pobre Mariano no sabe como enmendarse, y ahora se le pondrá más difícil, esperá que el vecino se meta en el ruedo y verás.
      Besos y lindo fin de semana para vos también.

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  37. La historia es fuerte, llena de emociones. Me ha atrapado. El personaje de Vivivana suele ser mi favorito con todo lo que conlleva.
    Te agradezco el compartir tu talento. Un beso grande.

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    1. Lourdes, gracias a vos por querer leer.
      También me agrada que Viviana se permita ser.
      Cariños.

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  38. Lamentablemente el tiempo suele hacer estragos en muchas parejas y por lo que he podido observar en la vida real son ellos los que más acusan los años y necesitan sentirse jóvenes y atractivos en brazos de amantes que suelen ser mucho más jóvenes que ellos.
    Me gusta Viviana porque me parece muy real y actual, creo que va a salir bien hacia delante. Cuenta con el cariño de sus hijos y con un trabajo que la motiva y le gusta.
    Un beso, María.

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    1. Gracias por tu comentario Wendy. Viviana es una historia en la que intento reflejar el interior de cada uno, lo más claro que me sea posible. Si logro que para ustedes nadie se convierta en el malo de la película, me sentiré satisfecha.
      Cariños y gracias por leer.

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  39. Querida esto es demasiado cercano!
    Decile a Vivi que cuando menos lo espere llegará un señor smile a su vida!

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    1. Le a viso a Viviana. Gracias por leer Andrea.

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  40. Hola, Maria. Recién pude leer esta entrega. A mi me agrada la decisión de Viviana, aunque más adelante vuelva o no con Mariano. Antes ella debe encontrarse y luego volver al ruedo, sea con su esposo o con alguien que el destino le depare y es lo que está haciendo. ¡Bien por ella! Ni que no fuéramos nadie sin ellos jajaja
    Me gusta mucho la historia.
    Besos

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    1. ¡Muchas gracias Camila! También apoyo la decisión de Viviana. Y... sí somos sin ellos, aunque nos encanta que existan ;)
      Gracias por leer.

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  41. Generalmente, en las separaciones, la culpa la tienen los dos, aunque haya un detonante como puede ser una infidelidad.
    Viviana al menos se ha dado cuenta y se otorga el permiso para ser libre a pesar de la oposición general.
    Besos.

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    1. Opino como vos Luciana. Gracias por comentar. Besos

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  42. Creo que no voy a sentir pena por Mariano, como que todos mis sentidos están puesto en Pablo, lo siento, jajaja. ¿Segura de que si le toco la puerta no me atiende? En fin, bueno, qué se le va a hacer.

    Me ha gustado mucho esta parte, ¿sabes? Tenía muchas ganas no solo de saber más de este personaje, sino de verlo interactuar con Viviana, saber qué podía pasar entre ellos, cómo iría la química, y por lo que veo, va fenomenal ;) Reí mucho con la confusión de si era o no gay, qué lío. Pero me ha encantado ese hielo roto y me muero de ganas por saber qué pasa ahora.

    Besos.

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    1. Gracias Aglaia. Creo que Pablo por el momento está ocupado con Viviana. :)
      Me parece que sí, que hay buena química entre ellos. Y para Viviana es un poco de aire fresco.
      Un beso reina.

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  43. Basta de hacerme llorar!!!!!!!!
    Quiero ser la vecina de Pablo ...Smiles !!!!!!!! ajajja
    beso

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    1. JAJA Andrea, casi te alcanzo pañuelos. JAJA.
      No sos la única que quiere ser la vecina de Pablo. ¡YO TAMBIÉN!
      Es muy señor Smile ¿verdad?
      Besos Andrea.

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  44. Qué bonita escena de ellos hablando mientras se cocina el pastel. Menudo susto se ha llevado Vivian, pero Pablo estaba allí. Me ha gustado mucho conocerlo María, parece un hombre fantástico!!!

    un beso fuerte!!

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    1. Muchas gracias Raquel. Pablo también me cayó bien.
      Besos.

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  45. Muy bonito el personaje de Pablo, muy guapo además.
    Buen capítulo. Gracias por compartirlo.

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    1. Muchas gracias Lourdes. Me alegra que te gustaran Pablo y el capítulo. Besos.

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  46. Que bueno que exista gente, que pueda expresar lo que muchas personas sienten o viven.Encontrarse identificado con situaciones,entendiendo y siendo el observador de las propias circunstancias que produjeron los grandes cambios en nuestras vidas, o lamentando no haber hecho caso a la oportunidad que ella nos daba, por comodidad,temor o simplemente por negar que,siempre tendremos una segunda oportunidad.
    Me encanta la historia y espero ansiosa el próximo capítulo.
    Gracias!

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    1. Martucha, gracias por leer.
      Las decisiones siempre son difíciles. Como vos decís, algunas veces ser el observador de las propias circunstancias, te permite reconocer otras alternativas. De esa manera se es más responsable de el camino elegido luego.
      Besos.

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  47. Ay ay ay María!!! Como me gustó este capítulo!! Ya sé que solo son amigos, pero me entusiasmé viéndoles a los dos sentaditos en la cocina hablando y riendo... Me dio algo de pena cuando ella confirmó que ya no ama a Mariano, porque siempre es triste, después de todos esos años, pero creo que la vida a veces también es así, y tú lo expresas con una naturalidad y con un cariño...Muy bueno María, espero con ganas los siguientes.
    Besazos!!!

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    1. Muchas gracias Arman.
      ¡Qué bueno que pudieras visualizarlos en su charla!
      Todavía tenemos que ver cómo reacciona Mariano ante lo que Viviana acaba de reconocer. Y no te olvides que ella le está debiendo una torta a Pablo :)
      BESOS

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  48. Se puede amar a primera vista? Amo a Pablo! es emocionante leer como Pablo y Viviana rompieron el hielo, hablaron abiertamente de su vida sin enfrascarse en ella. Viviana está haciendo correctamente, buscar su propio camino es lo mas indicado.
    María ya no estoy segura si quiero que Mariano reconquiste a Viviana...
    Me está gustando demasiado Pablo :D
    Excelente trabajo María, quiero otro capítulo pero sé que tendré que esperar hasta el próximo viernes..
    Felicidades!
    Besos

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    1. Muchas gracias Wendy. Me parece que somos varias las que empezamos a dejar a Mariano atrás y mirar con buenos ojos a Pablo. Es que Pablo es un bombón de dulce de lecheeeeee.
      Besos y gracias por leer.

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  49. Viudito, piloto de aviones, con restaurante (te ahorra cocinar), sin hijos y con facha. Cómo no vamos a cambiar a Marianito y su crisis de mediana edad por este vecinito hot!
    Besos.

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    1. Ja Ja Luciana. Por lo visto y según vos, Pablo es el candidato ideal.
      Gracias por leer Luciana.

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  50. Qué bueno que pasaste el link por Twitter, María, así puedo llegar corriendo.

    Me ha gustado este capítulo, como que entre estos dos él hielo se rompió hace un buen rato y ya está la confianza, además de que está claro que se llevan súper bien de inmediato, muy buena señal ;) Viviana es una anfitriona de primera y Pablo un hombre muy listo, me encantó que vieran El Padrino, con lo que me gusta. Ahora habrá que ver qué pasa, porque ellos podrán pensar una cosa, pero nunca se sabe qué depara el destino.

    Besos.

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    1. Como vos decís Aglaia, hay que esperar a ver qué les depara el destino.
      BESOS REINA

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  51. Me encantó. La idea de que la relación sea para ambos el inicio de una buena amistad, me parece excelente, ya que les da la oportunidad de conocerse sin histeriqueos y falsas posturas, Posiblemente sea la veta para darse cuenta que en realidad,la segunda oportunidad para los dos, está detrás de la puerta contigua.

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    1. Pero Martucha, vos ya das por sentado que habrá algo más que una amistad. ;)
      Veremos
      Besos y gracias por leer.

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  52. Me ha gustado mucho la tarde tan bonita que han pasado y que los dos estén tan a gusto con esta floreciente amistad.
    Solo queda esperar a ver que les depara la vida.

    Un beso y que pases un feliz fin de semana!!

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    1. Gracias Raquel. Espero que el pastel te gustara.
      También te deseo un bonito fin de semana.
      Cariños.

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  53. ¡Hola María! Precioso el capi 6. Me ha gustado la amistad entre Pablo y Vivi. Veremos que pasa. Un beso grande.

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    1. Me alegra que te guste esa amistad. A las mujeres nos hace mucho bien tener un amigo del otro género.
      Como vos decís, veremos qué pasa ahora.
      Gracias por leer y comentar Lourdes.

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  54. hola Maria !!!!me encanto el capitulo 6!veremos q pasa, me gusto como se presenta esta amistad entre viviana y pablo.gracias por permitirnos compartir tus historias.besos

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  55. Hola María!!! el capítulo me ha encantado, me quedo con la última frase "con Vivi la amistad" es un buen comienzo jeje me he imaginado el día sentadita en buena compañía riendo y viendo una gran peli, no creo que se pueda mejorar ;) Besazos!!!!

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    1. Arman, me parece lo mismo. Viviana necesitaba un día de relax y diversión tranquila. ¿Con Viviana la amistad? Besos.

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  56. Olvidarse la salida de las amigas puede tomarse como un buen síntoma ;)

    En verdad me ha parecido un capítulo muy rico, muy completo, me encantó. ¿Sabes? Aunque intento ponerme en los zapatos de todo el mundo, no puedo congeniar con los hijos de Viviana a excepción de Lucas, que parece el más centrado, de verdad ve a su mamá como la mujer que es y quiere que sea feliz, eso me gustó mucho. Los otros dos, bueno, ya se verá.

    Me alegra también que Viviana no se ponga límites en lo que pueda pasar a futuro con Pablo, ¿quién sabe? ;)

    Genial capítulo, un besazo.

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    1. Muchas gracias Aglaia. Me parece que tenés puestas las fichas en Pablo.
      Besos, gracias por leer.

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  57. Me parece que la pobre Sole va a darle guerra a su madre. Me parece muy bien la actuación de Lucas, se nota que de todos es el más centrado y confía en su madre.
    Pienso que ni Viviana sabe realmente lo que le sucede con Pablo, incluso la da igual no salir con sus amigas, si puede ir al cine con él.
    Hermoso capítulo.
    Te deseo un feliz fin de semana. Besos!!

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    1. Raquel, también creo que es raro que Viviana se olvidara de la salida con sus amigas. JeJe
      Bonito fin de semana para vos también Raquel.
      Gracias.

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  58. Genial el capítulo, me encantó la pelea de los hermanos y los nervios de Vivi para que su hija no malinterpretara la situación, y para remate final el cafe, la charla y... se olvidó de la salida con las amigas jejejeje. Muy bueno María, mis felicitaciones ;)

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    1. Muchas gracias Arman.
      Aprovecho tu comentario aquí, para felicitarte por tu libro GRANDES SECRETOS DESVELADOS, que me encantó y recomiendo a quien quiera leer la historia de un amor de época, magníficamente contado. Felicitaciones Arman.

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  59. nena ! que hijos egoistas! adoro esta historia que va tomando otro cariz!
    besos

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    1. Muchas gracias Andrea. Cuando los temas pasan por los corazones, no siempre se puede ser generosos. Esperemos que los hijos, piensen un poco más antes de exponer así su postura. Veremos. Besos Andrea, buen fin de semana y muchas smiles.

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  60. Te digo que con hijos como esos no necesitás enemigos! Salvo Lucas, los otros son insoportablemente egoístas!
    Cómo es que el padre es el beato y la madre la descocada?
    Si tuviese un vecino como ese y no como el que tengo, no necesitaría devolver la trilogía El Padrino porque la tengo en mi colección :P
    Besos

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    1. Jaja, gracias Luciana, siempre me encanta leer tus comentarios. Besos.

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  61. Uf que rabia con estos chicos jajajaja. La reacción de Lucas me gustó , parece muy maduro. Y en cuanto a Pablo y Vivivana ya sabes, apuesto a que irá más allá, aunque todo puede pasar. Un beso enorme, muy bueno el capi.

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    1. Muchas gracias Lourdes, veremos qué pasa entonces.

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  62. Ay que terrible la actitud de Soledad y Santiago, como hijos no deberían meterse en la vida de su madre, principalmente porque ella no fue la que le puso los cuernos al marido y no está cometiendo ningún delito al conocer a otra persona, sea por amistad o por algún otro motivo... Me gusta mucho la personalidad de Lucas, es un chico sensato y honesto,un hombre muy bien puesto, todo lo que les dijo a los hermanos fue muy acertado y leal a su personalidad y pensamiento como ser humano.
    Su honestidad al decirle que igual sentirá celos si es que pasa algo más con Pablo es algo digno de admiración.
    Yo si quiero que tengan algo Pablo y Vivi; creo que ambos se lo merecen.
    Lamento no comentar la semana pasada, estuve terriblemente enferma en cama, mil gracias por seguirnos regalando cada viernes estos episodios.
    Besos.

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    1. Muchas gracias por tu comentario Wendy.
      Espero que ya te sientas mejor.
      Cariños.

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  63. Hola, María, se supone que estoy "desconectada", la conexión es un desastre, pero me las arreglé para venir a leer, no hay viernes sin Viviana, aunque aquí aún sea sábado.

    Qué buen capítulo, me encanta cómo Pablo y Viviana van replanteándose algunas cositas que daban por hechas, como lo que podrían sentir el uno por el otro, y también que Viviana se haya dado cuenta ya del todo que entre ella y Mariano ya no puede pasar nada, por cierto que él cada vez me cae peor...

    ¡El viaje! Qué pasará por allí, promete mucho.

    Besos.

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    1. Gracias Aglaia (es extraño llamarte así cuando me sale llamarte Claudia).
      El viaje promete ¿verdad?
      Besos reina

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  64. HOLA mARIA!!!!que interesante se esta poniendo,las complicaciones son tan reales!!!!los hijos son mas exigentes con las madres.Ojala Viviana sea feliz con el viaje y el resto de su vida!!!!gracias porcompartir!!!!
    besosssssssssssss

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    1. Ana María, muchas gracias por tu comentario.
      Cariños y gracias por leer.

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  65. Los dos comienzan a sentir algo mas que amistad. Que se traera el viajecito? Espero que con tanta ciguena cerca Viviana se cuide :-) (perdon porla ortografia pero el teclado de la tablet es limitado).

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    1. JaJa Luciana, tenés razón, será mejor que Viviana se cuide. Besos.

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  66. Es una noticia excelente la decisión por parte de Vivi de poner los puntos claros sobre la mesa a Mariano, si ya están divorciados cuál es el punto de querer obligar a Viviana a que regrese con él? Es más que obvio que ella es feliz con la vida que ha decidido, y más aún con Pablo, la verdad cualquiera sería feliz con Pablo.
    Por otra parte la actitud de Santiago es un fastidio, como dijo la esposa tiene complejo de Edipo.
    Quedo esperando con ansias la siguiente actu,,
    Besos,

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    1. Muchas gracias Wendy por tu comentario. Creo que Viviana sigue siendo clara, el problema es que el entorno la quiera escuchar. Besos.

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  67. Esto se está poniendo muy interesante. Me encanta el vuelco que le estás dando a la historia.
    Pendiente del próximo viernes me quedo.
    Besazos!!!!

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  68. Gracias Arman. ¡El próximo viernes nos vamos de viaje!

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  69. bueno a ver si concretan!!!!!!!!! si no le pasamos uno de esos libros que nos inspiran!jajaja

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    1. Andrea ¿Crees que Pablo necesita algún libro? Yo creo que no. Pero esperemos al viernes para saberlo. Besos.

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  70. Por el capítulo cinco me hizo gracia la escena en la que las amigas reunidas hacen deducciones y terminan concluyendo que Pablo es gay. Mañana continuaré con el capítulo 6 y los que siguen.

    Saludos. :)

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    1. Hola Martín, extrañaba tus comentarios en la historia. Gracias.

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  71. Ay, María, la verdad que no me esperaba todo esto en el capítulo, ya empezaba a tener ganas de meterme a la historia y decirle a ese par lo que provocaban en el otro, pero me alegra que se dieran cuenta ellos solitos y qué bien lo resolvieron, una escena muy bonita y me ha alegrado tanto verlos ya juntos. Ahora tengo miedo de qué pueda pasar con los hijos y el ex, pero confío en Viviana y en su buen juicio y en el amor de Pablo. En espera de lo que sigue, un besote.

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    1. También yo tenía ganas de que se dieran cuenta de lo que les pasaba Aglaia. JeJe.
      Gracias por leer.
      Besos

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  72. He sufrido demasiado con la primera parte de este episodio, que tortura de parte de ambos negarse a dar un paso que era inevitable, más que evidente lo que sentían, pero me alegré tanto que simplemente se rindieran, no había forma de retroceder ante los sentimientos y el deseo.
    Que feliz me siento, tanto como Viviana y Pablo deben estar al momento en este inicio de su relación. Ellos ya no son unos adolescentes, son personas maduras y confío en que Viviana no permita que nadie se meta en su relación y que tenga siempre presente la petición que le hizo Pablo si es que algo llegara a ocurrir.
    Gracias María como cada viernes estoy aquí al pendiente de leerte.
    Felicidades una vez más.
    Besos.

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  73. Wendy muchas gracias por tu comentario. Yo también espero que Viviana sepa afrontar lo que se le viene encima. Besos y gracias por leer.

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  74. María he disfrutado mucho con estos dos capítulos. Me encanta como ha trasncurrido todo y como se han dejado llevar por la pasión. Me gusta como ha pasado la relación de amigos a amantes que se quieren!!!
    Besos!!!

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    1. Muchas gracias Raquel. Ya nadie recuerda a Mariano ¿verdad? Besos

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  75. Ahhhhhhhhhhhhhh
    alucine!!!!!!!!!!!!!!!!
    me encantó este nuevo amor!!!!!!

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  76. Acabo de terminar la lectura.
    La historia se pone cada vez más interesante.
    Al menos Viviana tiene a Lucas como apoyo. Creo que quien está despertando mis antipatías es Soledad, pero entiendo su reacción. Los hijos tendemos a "asexuar" a los padres y tendemos a ver como algo antinatural que ellos inicien nuevas relaciones. De Mariano tengo cierta pena. Sus posibilidades de volver con Viviana cada vez son más remotas, por no decir nulas.
    Me sorprendió el capítulo 9, no pensé que ese viaje a Mendoza cambiaría la situación entre Viviana y Pablo.

    Ya comentaré con más tranquilidad.
    Saludos. :)

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    1. ¡Que bueno Martín! No debe ser fácil sorprenderte a vos. Cariños y siempre gracias por leer.

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  77. !Vaya! Cuántas sorpresas me he llevado al reiniciar por fin la historia de Viviana.

    No puedo dejar de destacar la valentía de la protagonista para enfrentar el iniciar nuevamente la vida, más cuando el pasado es una constante en ella. Pero como dicen que: "No hay mal que por bien no venga", ya era hora que Viviana pudiera disfrutar de vivir sin presiones y preocupaciones, solo dedicar tiempo para ella y su bienestar.

    El que encontrara un alma como ella debía traer algún tipo de satisfacción para sí y...bueno para nosotros, tus lectores, sorpresa y alegría.

    No puedo negar mi descontento por el trato que muchos hijos dan o pretenden tener para con sus padres una vez que crecen, tal como lo retratas en la historia. Me parece increíble esa capacidad de olvidar la posición de cada quien y como pueden llegar a invertirse los roles, ruego para que esto no suceda conmigo o si llegase a pasar no estar tan ciega como para no darme cuenta a tiempo y poner un atajo; y ser tan sincera como Lucas, que ve más allá de sus propios deseos. Oh, creo que este tema me fue sensible, jajaja.

    Ahora sí, me despido y te mando un beso. Hasta el viernes.

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    1. Siempre es un placer encontrar un comentario tuyo Jennieh. Muchas gracias.

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  78. Hola María, me encantó leer de un tirón toda tu historia, me gustó mucho porque los personajes son entrañables, uno se encariña muy rápido con ellos, y las situaciones que atraviesan Viviana y Pablo son cotidianas, creíbles, y apasionantes.
    La dinámica entre una madre separada, sus hijos grandes que todavía la reclaman, el ex que no se resigna a perderla y la aparición de un nuevo amor, todo narrado con mucha calidez. Es como vivir la historia junto a ellos.
    Me encantó la forma en que se resolvió la tensión entre ambos, esa relación de amigos era fantástica pero el amor será mejor aún, aunque habrán muchos problemas, seguro.
    Gracias por compartir aquí este relato. Ya quiero leer el de mañana!
    Besitos.
    Jazmín.

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    1. Princesa Jazmín, te doy la bienvenida al blog y a la historia. Muchísimas gracias por tu comentario.
      Mañana un nuevo capítulo.
      Cariños y gracias por leer.

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  79. Hola, María, lo he pasado muy bien con este capítulo, me ha encantado leer cómo Viviana ponía en palabras lo que siente por Pablo, que lo diga con sinceridad, sin tapujos, me cae tan bien, y Pablo no se queda atrás, por supuesto, es un encanto de hombre. Me pregunto a cuento de qué irá el ex acompañado a esa fiesta, espero que Viviana no pase un mal rato.

    Estaré a la espera de lo que sigue.

    Besos.

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    1. Gracias Aglaia. Lo que me cae bien a mí, es que Viviana, no sé si por su madurez, o por su necesidad, puede exponer su elección ante cualquiera de su entorno. Al menos hasta ahora.
      Cariños.

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  80. Hola María, precioso el capítulo de hoy. Me ha encantado saber por palabras de Viviana lo que siente por Pablo. Me encanta esta pareja y el amor que se profesan los dos.
    Espero que el día de la fiesta haya paz para todos, Sole está preocupada y no sé pero creo que puede ser una situación algo delicada.
    Deseando leer más. Un beso enorme y que pases un feliz fin de semana!!!!

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    1. Muchas gracias Raquel. También creo que es una situación delicada. Veremos cómo la maneja.
      Lindo fin de semana para vos también.
      Cariños.

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  81. El comportamiento de Nora no es para nada agradable, es decir, cuál es el punto? Vivi está divorciada, sabe que Mariano llevará compañía entonces por qué tanto fastidio a la relación con Pablo, Vivi tiene todo el derecho a ser feliz, por algo es una segunda oportunidad para vivir, para encontrar su felicidad y la vida se la está dando con Pablo, me parece muy egoísta de su parte.
    Por otro lado pienso que Sole quizás ya esté comprendiendo mejor a su madre, eso espero.
    Y Vivi tiene mucha razón, ella debe hacer entrar a Pablo en su vida de una forma muy digna.
    Gracias María como siempre cada capítulo es genial y me tiene más entusiasmada por leer el siguiente.
    Besos.

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    1. Muchas gracias Wendy por tu comentario. Con respecto a la amiga ¿pensaste la posibilidad que envidie lo que Viviana está sintiendo? Quiero decir, tal vez a ella le gustaría sentirse como se siente Viviana, en su vida personal. Es otra mirada ¿no?
      Cariños y gracias por leer.

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  82. Me encantó el capítulo!!!ya estoy oficialmente enamorada de Vivi y Pablo, esa cena fue muy linda.Y una situación complicada la de contarles todo a las amigas y ver sus reacciones... Qué irá a pasar en la fiesta? a quién llevará el ex-esposo? Vivi se animará a invitar a Pablo? qué emoción!
    Hasta el viernes!
    Besos. Jazmín.

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    1. Tenemos que esperar hasta el viernes para conocer las respuestas a esas preguntas Princesa Jazmín.
      Gracias por leer y comentar.

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  83. A mí también me gustó el capítulo. El texto se lee sin ambigüedad y despierta expectativas por saber qué ocurrirá en la celebración del bautismo.
    Supongo que en él se generará algún problema. Si yo fuese Mariano no iría deliberadamente a la fiesta para que Viviana se preocupe por mí (quizá piense que estoy muy mal) y quiera buscarme para saber cómo me encuentro. Pero supongo que sería un ardid retorcido que solo complicaría más la situación. xD

    Saludos.

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    1. Martín, por mucho que me tires de la lengua, deberás esperar al próximo viernes. ;)
      Cariños

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  84. Muy buen capítulo, María, me ha gustado ver que Mariano para estar más consciente de que no puede ir ya tras Viviana, que debe rehacer su vida de otra forma y aunque me llevé un susto con el final del capítulo, me alegra que nada pasara a mayores y la angustia uniera a todos, incluyendo a Pablo.

    Besos y en espera de lo que sigue.

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    1. Gracias Aglaia. Un hombre como Pablo no podía estar lejos de Viviana en una situación como esa. Viviana, no podía dejar de incluirlo en ese momento.
      Lo que sigue el próximo viernes, ya será el final.
      BESOS

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  85. Es maravilloso, maravilloso lo bien que resultó todo en la fiesta y que Vivi se sintiera aún más segura; me dio risa que al final igual conocieron a Pablo jajaja claro la situación fue terrible pero con un final feliz y Pablo se dio a conocer tal cuál es... Estoy enamorada de él, creo que todas aquí lo estamos :D
    María adoro esta historia y pensar que el próximo viernes es el último capítulo...
    Felicitaciones querida, hacer un excelente trabajo en todo lo que escribes, eres estupenda.
    Besos

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    1. Wendy, también me enamoré de Pablo.
      Me alegra que la historia te guste.
      Muchas gracias por tus felicitaciones, y por leerla.
      Cariños.

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  86. Me acabo de leer varios capítulos de un tirón y me encanta que al fin Pablo y Viviana estén juntos, que hayan superado los miedos y se den otra oportunidad en la vida.
    Besos

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  87. Gracias Luciana por tu comentario. Te extrañaba.
    Cariños.

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  88. Que mala percepción del tiempo tengo por estos días, resulta que pensaba que me faltaba el capítulo 10 y cuando llego al final me encuentro con el siguiente. Eso me causó alegría: leer dos capítulos de una sola vez.

    Por un momento pensé que Sole seguiría con el tema de alejar a Vivi de Pablo, pero quién diría que el de las presentaciones sería Mariano. Preocupante lo sucedido a la esposa de Lucas, tan bien que me caen los dos. Y la entrada de Pablo sin palabras.

    Un beso, hasta la próxima.

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    1. Querida Jennieh siempre es un placer leerte por aquí. Hasta la próxima reina.

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  89. Ay!! Casi me da un algo en el hospital, menos mal que todo salió bien, pero me pusiste en tensión. Me alegro de como están avanzando las cosas, me gusta mucho que comiencen a asentarse y los hijos vean con buenos ojos la relación de Vivi. La fiesta estupenda.
    Un gran capítulo, como todos María.
    Muchos besos.

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    1. Muchas gracias Arman. El viernes será el capítulo final. Besos.

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  90. Me gustó muchísimo esa línea "ella ya amaba a Pablo"...creo que es una frase magistral que reúne de forma tan sencilla y hermosa los sentimientos de Viviana, y su nueva forma de ver al mundo y a la vida, ya con un color de anteojos diferente. Y Mariano tomó la buena decisión de seguir adelante también con su vida y valorar a Viviana como mujer, con sus decisiones...La presentación de Pablo se produjo en un ámbito diferente pero que resultó extrañamente adecuado, me encantó.
    Falta un sólo capítulo? voy a extrañar a los personajes, pero gracias por compartir sus historias, amiga.
    Hasta el próximo capítulo!
    Besos.
    Jazmín.

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    1. Un inmenso placer leer tu comentario princesa.
      Sí, el viernes es el último capítulo.
      Hasta entonces.
      Besos

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  91. Maravilloso final María. He leído varios capìtulos desde el ordenador de mi trabajo y no he podido dejarte muchas veces los comentarios desde allí. Ahora aprovecho y te digo que fue un placer leerte. Siceramente felicitaciones. Un beso Lou.

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    1. Muchísimas gracias Lourdes, por interesarte en mi historia, leerla y comentarla.
      El placer ha sido todo mío con tu compañía.
      Cariños.

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  92. Tengo sentimientos encontrados, María, por una parte estoy muy, muy contenta de saber tan feliz a la querida Viviana con Pablo, si parece que fue ayer que empezamos a conocer su historia y mira todo por lo que han pasado; y por otra parte siento un poco de pena porque los voy a extrañar, pero así son las historias, y aún más, las historias hermosas. Te agradezco de nuevo por compartir esta tan bella con nosotros.

    Besos.

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    1. Muchísimas gracias Aglaia. Siempre es un honor tenerte aquí, con lo gran escritora que eres.
      Yo voy a extrañar sus comentarios en cada capítulo. Viviana es la última de las historias que subiré al blog y ya siento pena de haber tomado esa decisión.
      Un beso enorme peruana querida.

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  93. ¡Cómo, ya se acabó! Siempre me quedo con ganas de más, tus historias como siempre envolventes. Y es por ese motivo que me sorprendo cuando terminan. Nos dejas con gusto a poco, pero de igual manera nos permites seguir soñando con sus emocionantes finales.

    Te felicito por los temas que abarcaste con Viviana, creo que más de uno nos tocó. Ahora a dejar que ellos sean felices y queden en nuestra memoria con el cariño que se merecen casi todos los personajes.

    Espero poder seguir disfrutando de otra de tus historias próximamente.

    Un beso.

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    1. Muchísimas gracias mi querida Jennieh.
      Pablo y Viviana seguirán su vida en privado a partir de ahora.
      He decidido, aunque ya lo estoy lamentando, no subir más historias al blog. Disfruté mucho compartiendo con ustedes estas tres.
      Cariños Jennieh.

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  94. Me he llevado una gran sorpresa al leer dos capítulos seguidos, pero a la vez una tristeza por saber que ya ha acabado.
    Ha sido un final precioso, me han encantado Viviana y Pablo y como ha ido sucediendo sus vidas. Qué amor tan bonito!!!
    Ha sido un placer leerte!!!!

    Muchos besos y disfruta del fin de semana!!

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    1. Muchas gracias Raquel por interesarte en mi historia y por el comentario.
      Que tengas bonito fin de semana también.
      Besos

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  95. Un historia sensacional y maravillosa, pero me siento muy triste porque se termina, aunque el final es muy bonito.
    Te deseo muchísima suerte en tus nuevos proyectos, que esperaré con ansia. Me da pena que estas citas se terminen ;) Un besazo enorme!!

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    1. Muchas gracias Arman. También me siento rara al saber que me perderé de sus visitas de viernes.
      Gracias también por tus augurios.
      Nos estaremos leyendo.
      Besos.

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  96. Oh tan bello Pablo, no me equivoque al amarlo a primera vista, gracias por esta historia tan hermosa, que llena de positivismo la vida de cada una de tus lectoras.
    Espero poder seguir leyendo más de tus escritos eres maravillosa María.
    Besos.

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    1. Ha sido un placer tu compañía Wendy. Muchas gracias por leer y comentar.
      Cariños.

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  97. Fue hermoso leer esta historia, muchas gracias por tu generosidad al compartirla con los lectores del blog, me encantó la historia de Viviana, su familia,su ex y su Pablo, un final maravilloso :) Muchas gracias por escribirla!
    Un abrazote.
    Jazmín.

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    1. Muchísimas gracias Princesa Jazmín. Para mí fue un placer compartirla con ustedes.
      Cariños.

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  98. Un final feliz ,cálido,bello ...que hace desear que te ocurra lo mismo! gracias por compartir tu historia

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    1. Un placer tenerte por aquí Andrea-
      Cariños.

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  99. gracias Maria por dejarnos compartir esta hermosa historia de amor!!!!me encanto!!!!!!

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    1. Me alegra mucho que te gustara Ana María. Gracias por leer.

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  100. Ha sido una bonita historia. La ventaja de Pablo fue quizás su afable personalidad y su indiscutida buena presencia. Una vez que la familia de Viviana lo conoció, se disipó toda objeción a esa nueva relación (sobre todo con Soledad y Santiago. Me sorprendió el cambio de actitud de ambos).
    Gracias por compartirnos esta historia. :)

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  101. Maria, pero si es que yo no te conocía este relato corto?? me encantó, define mucho relaciones que se dan a esa edad, a la mia, pero siempre cuentas todo tan bonito'¡¡¡¡¡ y yo que buscaba al malote y me encontré con esta sorpresa. Gracias por esta historia tan bonita y tan entrañable.
    Un abrazo. Cheti

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    1. Cheti, ¡Qué lindo que la leyeras! Gracias por hacerlo.
      Te mando un beso grande.

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  102. Ahhh María!!! Nunca dejas de sorprenderme y siempre es un gusto leer tus historias. ¿Cómo lo haces?, de verdad tienes una capacidad admirable de describir y escribir... Los primeros capítulos me llevaron al punto máximo de la emoción, en ésta historia pude ver reflejadas varias historias y emociones de mi entorno. Y Viviana, como cada una de tus chicas, es mi ídola, todas tienen algo en común y es que son buenas mujeres y que se saben respetar, valorar y que luchan por sus ideales. Bueno, todo lo demás ya lo sabes. Felicitaciones y a seguir leyéndote más :)

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    1. Gracias Valeria. Me alegra mucho que te gustara la historia. Mil gracias por leer.

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  103. Maria, espectacular TODO lo que escribis. Me gusta el es tilo, la calidad de la narración, la descripción de los personajes, las historias, simples, creibles, cotidianas. Excelente!!! Me gusta todo lo ue lei

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